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SubComandante Marcos, Rumores y Sombras
Fuente: AKN - La Jornada de México
Por Jenaro Villamil
En sociedades cerradas o
gobernadas por regímenes que privilegian el control y el mando,
el rumor se vuelve una práctica corriente, una fórmula de
resistencia frente a la censura y la impunidad de los poderosos,
pero también un mecanismo de propaganda y contrapropaganda de la
mentira política.
En México los rumores han sido el pan y la sal de una cultura
política caracterizada como sometimiento negociado de la
sociedad frente al Estado. La escasa o nula credibilidad en la
información generada por los medios permitió que la práctica
del rumor creciera como el reflejo más claro de la desconfianza
y la despolitización. Rumores que iban desde los amoríos
presidenciales y los saqueos constantes de fin de sexenio, hasta
amenazas fantasmales como el Chupacabras - surgido en pleno
derrumbe de expectativas- y la extendida incredulidad en la
verdadera identidad de Mario Aburto. Según diversos observadores,
el rumor en México, a diferencia de otros países, ha sido más
un síntoma de resistencia frente a la acción del poder. La
operación inversa ha sido errática o dirigida a minar la fuerza
del adversario político. El control gubernamental de los medios
garantizó durante décadas que en sus rendijas se colaran los
rumores inducidos desde alguna camarilla para afectar a los
adversarios de la nómina.
Los rumores inducidos que aún se dan como notas exclusivas
continúan, pero con una eficacia casi nula. No se trata de
"filtraciones" (información parcial entregada en forma
selectiva y discrecional), sino de "especies", "chismes"
o simples especulaciones de la redacción en consonancia con algún
"tiralínea". Esta semana se generó el caso de un
rumor fallido desde los medios impresos. El rumor se observó así:
El lunes 5 de agosto, el periódico Ovaciones publicó como nota
principal que el subcomandante Marcos estaba herido, que cayó en
una trampa "estilo vietnamita" (¿será napalm o ántrax?)
y se lesionó de gravedad una pierna. Citando "información
confidencial" se publicó como un hecho que el doctor
regiomontano Oliverio Welsh Lozano lo atendió "gracias a la
intermediación de Rosario Ibarra de Piedra". En su cintillo,
Excélsior publicó una versión similar con el encabezado:
"Marcos cayó en una trampa de guerra y lo operaron de una
pierna en NL". Este periódico citó "información de
inteligencia federal" como la fuente. El rumor se trastocó
porque La Crónica, el mismo día, destacó como nota principal
que Marcos está enfermo no por una trampa vietnamita, sino por
un padecimiento pulmonar. "Glesmiasis se llama su mal, si es
que lo tiene", decía la nota. El Universal Gráfico, al día
siguiente, mezcló ambas versiones. El mismo martes 6 de agosto,
en su artículo en El Universal, Rosario Ibarra desmintió el
rumor y subrayó:
"En la susodicha nota mendaz... se afirma que el doctor
Oliverio Welsh Lozano fue a quien pedí que atendiera al Sub.
Pues bien, hace más o menos un mes, el citado galeno, digno de
todo mi respeto y gratitud, fue quien me operó una oreja y
solamente a contados amigos y familiares les manifesté por teléfono"
(subrayado original que no requiere del espionaje para explicarse).
Algunas agencias internacionales -como Dpa- hicieron circular
esta "especie" y hubo intentos en medios electrónicos
por abundar. El noticiero de CNI-Canal 40 hizo referencia al
incontable número de rumores que han rodeado la figura del
subcomandante Marcos desde 1994. Incluso, no pocos columnistas
han afirmado que se pasea por Barcelona y le otorgan un don de
ubicuidad que lejos de desacreditarlo refuerzan su mito y carisma.
Caso inverso y representativo de un rumor exitoso es el que se
documenta en una encuesta entre habitantes del volcán Popocatépetl
en 1999 y 2001. Realizado por el equipo de investigadores de la
UAP entre una base de 430 habitantes de las cuencas Nexapa,
Cuautla-Yautepec y Chalco-Texcoco, el estudio revela que más de
80 por ciento de los habitantes había escuchado que "Carlos
Salinas vendió el volcán a los japoneses", y un promedio
de 40 por ciento afirmó que sí cree en este rumor. Llama la
atención el caso de los encuestados de Chalco-Texcoco, otrora
sede de la república de Solidaridad: 82 por ciento había
escuchado ese rumor y 39.8 por ciento lo cree, contra 42.8 por
ciento que no y 18.1 por ciento que no sabe.
El otro rumor exitoso entre esas comunidades es que "la
erupción es un invento para robar tierras". En Cuautla-
Yautepec 54.9 por ciento lo había escuchado y 49.2 por ciento lo
cree. En Chalco-Texcoco, sólo 43.9 por ciento lo había
escuchado, pero 48 por ciento de ese universo lo cree. El índice
más alto es el de la cuenca Nexapa: 64 por ciento lo había
escuchado y 39 por ciento lo cree.
Según los investigadores, estos rumores no surgieron de ninguna
primera plana periodística, sino de versiones informales que se
generaron en la farmacia de un poblado y entre los mismos
habitantes. La sombra del despojo los acompaña desde años atrás
en una relación muy peculiar con Don Goyo.
En el caso de la enfermedad de Marcos, la sombra de este
dirigente que se mantiene como un punto de referencia político,
aún en el silencio, parece preocupar más allá de lo racional a
quienes saben que existe un territorio de resistencia real.