El Caracazo que
acabó en golpe de Estado
Página 12Ayer
(11/04/92) fue una jornada sangrienta en
Venezuela. Después de una marcha de 50.000
personas que derivó en 10 a 30 muertos y 95
heridos, los comandantes militares pidieron la
renuncia del presidente Hugo Chávez, marcando el
fin de la "Revolución Bolivariana".
"Las Fuerzas Armadas no son para agredir al
pueblo. Les ordeno a todos mis comandantes, que
son mi fortaleza y la patria a cumplir con su
deber. Esto no es un golpe de Estado, no es una
insubordinación: es una solidaridad con el
pueblo venezolano. Chávez, le fui fiel hasta el
final, le serví hasta esta tarde, pero los
muertos de hoy (por ayer) no se pueden tolerar.
Me obligan a tomar esta decisión. Generales,
cumplan con su deber. Es un acompañamiento a
todo el pueblo venezolano ante un atropello."
Mientras el comandante general del Ejército,
general Efraín Vásquez, decía estas palabras,
oficiales de las Fuerzas Armadas y la Guardia
Nacional aparecían en la madrugada en la
pantalla de Radio Caracas Televisión pidiendo a
las fuerzas leales a Chávez que no se
resistieran. El ministro general de la
Presidencia, Rafael Vargas, dijo desde el Palacio
presidencial de Miraflores, donde se fueron
apostando un grupo de tanquetas en posición
defensiva, que "Chávez está aún y para
siempre en el Palacio presidencial. La conspiración
ha fracasado". Un golpe de Estado, uno más
en América latina, estaba en marcha y marca el
comienzo del fin de la "Revolución
Bolivariana" y de su líder, el teniente
coronel Hugo Chávez Frías. Y vino luego de una
jornada con reminiscencias del Caracazo que en
1989 dejó cerca de 1000 muertos (según cifras
extraoficiales): la manifestación antichavista
convocada por empresarios y sindicalistas y su
posterior represión dejaron entre 10 y 30
muertos y 90 heridos.
 |
De
acuerdo a versiones del chavismo, cerca
de las 21 horas todavía había alrededor
del palacio de Miraflores entre 15 y 20.000
personas, en su mayoría de origen pobre.
Una hora después, la magnitud del asunto
quedaba en evidencia. El diputado Jorge
Barreto, del movimiento chavista Quinta
República, estaba haciendo declaraciones
en el único canal que podía transmitir
al aire: el Canal 8, canal del Estado,
que durante toda la tarde había
transmitido desde el palacio. De pronto,
la imagen dejó de salir al aire, y se
supo que un grupo del Ejército había
ordenado el desalojo total de las
instalaciones. Para esa hora, varios
comandantes de la Guardia Nacional (la
cuarta Fuerza Armada) dimitían a su
cargo y le pedían públicamente a Chávez,
a través de cadenas privadas, que
renunciara para evitar "un baño de
sangre". |
Una
jornada violenta
América Latina conoce bien lo que comenzó a
pasar en la noche de ayer, y Venezuela, en
particular, también conoce de cerca lo que pasó
por la tarde: el Caracazo, esa revuelta que
terminó con 1000 muertos (cifras extraoficiales),
ocurrió hace apenas 13 años, y las palabras de
Vásquez aludían a eso. Ayer el país, sobre
todo la capital, vivió la repetición de la
historia. Si en 1989 los pobres bajaron de "los
cerros" y coparon las calles para rechazar
un paquetazo de ajuste lanzado por el entonces
presidente Carlos Andrés Pérez, ayer fue una
curiosa alianza entre el empresariado y el
sindicalismo la que llenó el centro de Caracas
pidiendo la renuncia del principal emergente de
la Venezuela post-Caracazo, el presidente Hugo Chávez
Frías, líder de la "Revolución
Bolivariana", en medio de una huelga por
tiempo indeterminado que ya lleva tres días. Según
fuentes extraoficiales, habría entre 10 y 30
muertos en los enfrentamientos entre los
manifestantes, las fuerzas de seguridad y los
"Comités de Defensa bolivarianos" en
las cercanías de Miraflores.
Por la mañana, envalentonados por un notable éxito
en la convocatoria de una huelga que comenzó en
la principal empresa del país, Petróleos de
Venezuela (PDVSA), el presidente de Fedecámaras,
Pedro Carmona Estanga, y el líder de la poderosa
Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV),
Carlos Ortega, llamaron a salir a la calle para
exigir la renuncia de Chávez. "Pido la
renuncia de Chávez y no descarto que este río
humano se dirija hoy hasta Miraflores",
declaró Carmona antes de que la manifestación
marchara hacia el palacio presidencial. El "río
humano" eranunas 50.000 personas, que venían
del acomodado este de la ciudad, a las que se
fueron sumando otras cientas. Fue en ese momento
cuando corrieron rumores de todo tipo: que Chávez
ya estaba detenido en Fuerte Tiuna, la principal
guarnición militar de Caracas, que un grupo de
militares lo obligaron a renunciar, que había
enviado a hablar a los medios a su ministro de
Defensa, José Vicente Rangel, porque ya no
manejaba los hilos. Por la tarde, cuando la
manifestación marchaba en dirección a
Miraflores, Chávez hizo su demostración de
fuerzas. Primero, el alto mando militar se reunió
ante las cámaras en el Ministerio de Defensa
para señalar que apoyaba al gobierno. Y minutos
más tarde, el mismo Chávez, que había
desaparecido misteriosamente en los últimos tres
días, dio un discurso a la nación, con el
retrato de Simón Bolívar detrás, la bandera
venezolana a su derecha y en su mano una versión
de bolsillo de la Constitución bolivariana que
él llevó a aprobar hace dos años, cuando era
un líder popular indiscutible. El presidente
venezolano dirigió toda su furia contra los
medios: "Han instigado una conspiración,
quieren crear la impresión de que Venezuela es
ingobernable". Respecto de Ortega y Carmona,
dijo que junto con los medios "están en un
plan insurreccional que es riesgoso pero que no
va a tener éxito", y dispuso la suspensión
inmediata de las frecuencias de casi todas las
cadenas privadas de televisión, amparándose en
una ley de radiodifusión, de los tiempos del
Caracazo, que prohíbe la transmisión de hechos
violentos. Una de las cadenas había impreso
sobre las imágenes de las calles la leyenda
"Ni un paso atrás". Era una guerra que
el gobierno y los medios habían librado hace días,
en ocasión del paro en PDVSA por la decisión de
Chávez de remover su cúpula.
Para entonces, las cercanías de Miraflores eran
un caos. Mientras hablaba Chávez dentro del
palacio, fuera de él se acercaba la manifestación.
El presidente había dispuesto que unos 1000
soldados custodiaran el palacio. Además de la
Guardia Nacional y la Policía, los "comités
bolivarianos" se habían ubicado en las
inmediaciones del lugar. La manifestación no podía
acercarse a más de dos cuadras de Miraflores.
"Llamo al pueblo a que no caiga en
provocaciones", declaró el presidente. Pero
los disparos, piedrazos y gases lacrimógenos
comenzaron a dominar la escena. En ese momento,
casi todos los medios televisivos dejaron de
transmitir en Venezuela y sus imágenes sólo
eran captadas fuera del país. Fuentes próximas
a Chávez aseguraban que varios de los muertos
eran simpatizantes del presidente y explicaban
que la Policía Metropolitana había disparado
contra la multitud que rodeaba el Palacio de
Miraflores. Entre los muertos, se encontraba el
chofer del vicepresidente Diosdado Cabello, con
un disparo en la frente.
Anteayer, mientras la huelga general se extendía
por tiempo indeterminado, un general, en
actividad y de su propia arma, Néstor González,
lo acusó de "traidor" y de permitir
que las FARC operaran en Venezuela. Gran parte
del generalato de la Guardia Nacional criticó al
gobierno por "la forma parcial" en que
se reprimió a los manifestantes respecto de los
chavistas y el general Alberto Camacho renunció
al cargo de viceministro de Seguridad Ciudadana y
llamó a que asuma "una junta provisional".
Esta acumulación de "deserciones"
finalizó por la noche con la declaración del
general Vásquez.
Por qué
"Chávez es un presidente legítimo. Si
quieren que Chávez se vaya, existen muchos
mecanismos constitucionales, entre ellos un referéndum
consultivo y otro revocatorio, para que lo
intenten. La democracia se mide con los votos y
no con la gente en las calles", dijo a Página/12
Eladio Hernández, director del Instituto de
Estudios Políticos de la Universidad Central de
Venezuela. "Estamos presenciando un
autogolpe de Chávez. Tiene las manos
ensangrentadas y quiere ganar tiempo con un
autogolpe", declaró a este diario el politólogo
Aníbal Romero. El autogolpe, según parece, no
llegó. Más bien parece un golpe a secas después
de una jornada con ecosdel Caracazo. Justo a él,
a Chávez, que en 1992 intentó un golpe de
Estado contra la cúpula política que se mantuvo
contra viento y marea. Justo a él, que ganó
popularidad con su intento golpista. Y justo a él,
la crisis le llegó a principios de febrero con
cuatro militares, ninguno de ellos del Ejército,
que lo criticaron públicamente por "su
autoritarismo".
Según el analista político Juan Vicente Gómez
Gómez, "la suerte del gobierno dependía de
lo que hiciera el Ejército, ya que la Guardia
Nacional se había pasado a la contrarrevolución
(sic) y la Fuerza Aérea se acuarteló por la
noche en la base aérea de La Carlota, en los
alrededores de Caracas. La Armada no podía
influir demasiado en este contexto. Sobre los
motivos que habrían provocado la caída de Chávez,
Gómez Gómez aseguró que "el gran problema
de este gobierno fue la falta de una política
comunicacional. Todos los medios estaban en
contra del presidente". Además, el analista
considera que hay un complot similar al que
derrocó a Salvador Allende en Chile y que se
habría activado cuando hace pocos días asumió
el nuevo embajador norteamericano en Venezuela,
de apellido Shapiro, quien según Gómez Gómez
estuvo "metido en la guerra sucia en
Centroamérica".
Luis Miquilena, ex ministro venezolano del
Interior y ex mentor de Chávez, exhortó ayer a
"buscar vías institucionales" para
conducir a Venezuela por la "nueva etapa de
transición" ante la grave crisis que
afronta. Miquilena, que alguna vez fue el sostén
político más claro y contundente de Chávez,
declaró que "el jefe del Estado es el
principal responsable de todo lo ocurrido y de
esa responsabilidad no lo salva nadie".
"La caída de Chávez desgraciadamente será
con violencia. Hoy se abrieron las armas de fuego.
Hay muertos y heridos. Se quitó la máscara de
la dictadura, pero Chávez va a salir a una cárcel",
declaró el ex presidente venezolano, el mismo
contra el cual se dirigió el Caracazo, Carlos
Andrés Pérez. Pérez señaló que la solución
de la crisis venezolana no se dará "de un día
para otro", pues Chávez "destruyó las
instituciones y dividió al país entre pobres y
ricos". "La comunidad internacional ya
sabía quién era Chávez, pero el cierre de los
canales y los ataques contra los manifestantes
ayudarán a conocerlo más", expresó el ex
mandatario.
Hugo Chávez Frías alguna vez fue un huracán.
Tenía un apoyo masivo: llegó a sacar el 60 por
ciento de los votos. Pero ahora lo masivo, por
primera vez, fue la manifestación en su contra,
una manifestación que empezó en las zonas más
acomodadas de Caracas pero que de todos modos se
extendió a gran parte de la ciudad. Y lo que
vino después es historia conocida en América
Latina, quizás menos en Venezuela: un golpe de
Estado. "Ya una vez los pobres bajaron de
los cerros", dijo Chávez en referencia al
"Caracazo". "Ahora volverán a
bajar, pero porque vienen a soñar, a rezar, para
que esto no se detenga". Parece que eso es
lo único que le queda a Chávez: rezar y esperar
que vuelvan a bajar de los cerros.
Artículos
relacionados:
-El golpe contra
Chávez y la ofensiva imperialista en América
Latina
-Las
televisiones jugaron un rol fundamental en el
golpe contra el gobierno de Chávez
|