El FSM
condena la escalada militar de EU contra el
terrorismo
La Jornada
Hoy se instaló en el Foro de Porto Alegre la
Asamblea Pública Mundial. En ella, conforme a la
experiencia de presupuesto participativo que se
practica en el estado de Rio Grande do Sul, los
participantes debatirán y elegirán los temas
que consideran prioritarios para redistribuir los
gastos que hoy se dedican a la guerra.
La votación comenzó durante la asamblea y
continuará hasta el 4 de febrero a las 5 de la
tarde. Los temas sugeridos para organizar la
reflexión fueron cinco: eliminación del hambre,
atención a las víctimas de la guerra,
tratamiento digno del sida, erradicación del
analfabetismo, eliminación del trabajo infantil
y reconversión de la industria armamentista.
La industria y el comercio de las armas
constituyen uno de los negocios más lucrativos
en la actualidad. Su volumen actual se calcula en
800 mil millones de dólares al año. Se trata,
según Claude Serfadati, uno de los
conferencistas centrales de la asamblea, de un
negocio secreto, sometido al dominio militar,
orientado por "razones de Estado" y
fuera de cualquier control democrático.
De acuerdo con información divulgada en el
encuentro, por cada dólar que la ONU gasta en
misiones de paz, el mundo invierte 2 mil dólares
en guerra. Según la UNESCO, los gastos de
investigación y desarrollo de la industria
militar involucran 25 por ciento de los
investigadores del mundo. Una hora de gastos bélicos
sería suficiente para pagar dignamente a 86 mil
400 trabajadores durante un mes, mientras que con
el costo de un avión supersónico se podrían
equipar 40 mil consultorios médicos y con lo
inversión requerida para adquirir un tanque de
guerra podrían construirse 520 aulas escolares.
En un escenario de guerra como el que actualmente
vive la humanidad, el foro ofreció alternativas
concretas a la lógica de la destrucción. Fue un
momento relevante en la convergencia entre la
lucha contra el neoliberalismo y por la paz.
Rigoberta Menchú señaló en una conferencia de
prensa previa que ''después de los
acontecimientos del 11 de septiembre (día de los
atentados terroristas contra Estados Unidos) se
dio una recomposición de la hegemonía mundial y
no necesariamente a favor de la población. Creo
que esta recomposición está a favor de
intereses muy selectivos de algunos países, y
hablamos de Estados Unidos, pero también a favor
de unos sectores'', añadió.
''Hoy han triunfado las armas, han triunfado las
bombas, han triunfado la falta de razón, de diálogo
(...) y por eso se han debilitado los organismos
que podrían garantizar la mediación'', afirmó,
a la vez que puso como ejemplo a las Naciones
Unidas.
Este domingo se conoció también el resumen
completo de las resoluciones del segundo Foro
Parlamentario Mundial que culminó el sábado por
la noche, y lanzó una batería de críticas
contra la política internacional de Estados
Unidos, y en particular a la escalada militar en
la guerra contra el terrorismo.
El encuentro de legisladores ''condenó'' las
palabras del secretario de Estado estadunidense,
Collin Powell, en el Foro Económico de Davos que
se celebra en Nueva York, ''en las que declara a
Irán, Irak y Corea del Norte como los próximos
objetivos de los ataques militares unilaterales''
de Washington en el contexto de la guerra contra
el terrorismo, según la declaración divulgada
el sábado.
''La guerra no es la forma de arreglar los
conflictos internacionales ni de combatir el
terrorismo, y generará más víctimas inocentes'',
señaló este domingo el diputado brasileño
Aloisio Mercadante, secretario de Relaciones
Internacionales del Partido de los Trabajadores (PT,
izquierda), en conferencia de prensa.
Los parlamentarios también criticaron el
proyecto impulsado por Washington de crear un
Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA)
para 2005, al que calificaron como una ''amenaza''
a la soberanía de los países americanos.
Asimismo, denunciaron el Plan Colombia del
presidente Andrés Pastrana (cuyos objetivos son
negociar la paz con la guerrilla, combatir al
narcotráfico, modernizar las instituciones y
reactivar la economía con el apoyo de Washington),
como ''una injerencia abierta de Estados Unidos
en América Latina''. Estados Unidos apoya la
iniciativa con mil 300 millones de dólares.
Los legisladores reprobaron además el bloqueo
económico impuesto por Estados Unidos a Cuba
desde hace más de 40 años, lanzaron un llamado
a israelíes y palestinos para que regresen a la
mesa de negociaciones y emitieron una declaración
de solidaridad con Argentina, sumida en una
profunda crisis social, política y económica.
El sábado, un tribunal popular instalado durante
dos días en el contexto del Foro Social Mundial
resolvió que ''la deuda externa de los países
del sur es ilegítima, injusta e insustentable''
y consideró culpables a los acusados: ''Bancos y
corporaciones trasnacionales, gobiernos del norte,
FMI, Banco Mundial, otras instituciones
financieras internacionales y sus colaboradores
en el sur''
Hora de reflexionar
Es la hora de la reflexión sobre lo que el Foro
de Porto Alegre es y sobre lo que se debe hacer
en el futuro. Dos voces de una enorme talla
intelectual, Inmanuel Wallerstein y Samir Amin,
han puesto sobre la mesa del debate sus puntos de
vista. Simultáneamente, otros dos intelectuales
de los movimientos contra el neoliberalismo -Clara
Algranati y Luca Casarini- analizan la relación
entre el Foro Social Mundial (FSM) y el
cacerolazo argentino.
Inmanuel Wallerstein es uno de los más
reconocidos pensadores del mundo contemporáneo.
Director del Centro Fernand Braudel, sus trabajos
son referencia obligada para muchos de los
asistentes al Foro de Porto Alegre. Ha estado
particularmente activo estos días en el Foro
Social Mundial. Sus reflexiones en distintas
mesas, entrevistas y artículos giran lo mismo en
torno al análisis del estado actual del
capitalismo que alrededor del impacto del
encuentro y sus retos hacia el futuro.
Según el profesor Wallerstein, la prensa
occidental cubrió el primer encuentro de Porto
Alegre con escepticismo, pero los integrantes de
Davos se vieron en problemas. Ante las protestas
mundiales, decidieron trasladar sus reuniones a
lugares más seguros, como Doha, donde se efectuó
la reunión de la Organización Mundial de
Comercio (OMC), o a una remota localidad de Canadá
donde se efectuará la próxima cumbre del G-8.
De acuerdo con el catedrático de la Universidad
de Yale, los ataques del 11 de septiembre
sirvieron a los intereses que representan las
fuerzas de Davos, y las grandes manifestaciones
de protesta corrieron el riesgo de ser acusadas
de terrorismo. Sin embargo, este foro modificó
esa situación.
Para el teórico del sistema-mundo, la coalición
contra la globalización ha hecho evidente que
hay una propuesta alternativa a la agenda de
Davos, y el 11 de septiembre ha disminuido la
influencia del movimiento tan sólo momentáneamente.
Ha mostrado, además, que hay una nueva
estrategia antisistémica factible. La nueva
estrategia ha sustituido a una vieja.
La vieja estrategia, que duró al menos 100 años,
se basaba en partidos políticos (comunistas o
socialdemócratas) y movimientos de liberación
nacional que sostenían la necesidad de contar
con una estructura organizativa centralizada, que
procuraba asumir el control del poder estatal
para cambiar el mundo. Este modelo tuvo éxito en
tomar el poder, pero no fue capaz de transformar
el mundo.
La revolución de 1968 giró en torno a este
fracaso.
En Porto Alegre, señala el estudioso, se está
generando una alternativa a este modelo. No hay
aquí una estructura centralizada, sino una
coalición de movimientos nacionales,
transnacionales y locales, con prioridades
diversas, unidas en su rechazo al neoliberalismo.
La mayoría de estos movimientos no quieren tomar
el poder, y si lo buscan lo hacen como parte de
una táctica entre otras.
Sin embargo, advierte, las fortalezas del foro
son, simultáneamente, sus debilidades. La
carencia de centralización provoca que sea difícil
coordinarse para las batallas que se anuncian en
el futuro. Además, aún está por verse qué tan
grande es la tolerancia hacia las diferencias
internas.
Las fuerzas que participan en Porto Alegre han
librado, sobre todo, batallas defensivas. Han
tenido más éxito de lo que podía ser previsto
hace años. Pero esto será pronto insuficiente.
Se requiere de una verdadera agenda. La lucha por
la Tasa Tobin o la cancelación de la deuda de
los países del Tercer Mundo son propuestas útiles,
pero insuficientes para cambiar la estructura
fundamental del sistema-mundo.
Los integrantes de Porto Alegre, sugiere
Wallerstein, deben analizar hacia dónde marcha
la economía mundial y cuáles son sus
debilidades internas y comenzar a delinear un
orden mundial alternativo.
La izquierda mundial, concluye, regresó a donde
se encontraba a mediados del siglo XIX sin
ninguna de sus ventajas. Tiene a su favor la
experiencia y la esperanza de los errores del
pasado.
No llores por mí Argentina
Como muchos otros integrantes de la numerosa y
activa delegación argentina que asisten al foro,
Clara Algranati, investigadora de Clacso y parte
del Comité de Movilización en Argentina, está
entusiasmada con lo que acontece en la reunión.
Muchos de los jóvenes que protagonizaron las
movilizaciones callejeras en su país están
presentes en el acto. "He visto aquí a
muchos representantes de las juventudes de la
Central de Trabajadores Argentinos, que, a
diferencia de sus dirigentes, se lanzaron a las
calles desde los primeros momentos de la lucha.Tienen
una tradición nacionalista grande. Gritan 'Argentina,
Argentina' y ondean la bandera nacional. Pero,
además, están muy contentos porque ya
comprenden cómo se mueve la dinámica
internacional. Han ampliado sus horizontes de
lucha y sus referencias para la acción."
Luca Casarini, integrante de los Desobedientes
italianos y activo participante en las jornadas
de protesta de Génova, ve las cosas desde el
otro lado de la barrera. "La oportunidad
argentina es extraordinaria", dice. "Hemos
establecido -continúa- una forma globalizada de
relación. Este foro es una especie de gran
Aguascalientes zapatista, un espacio público
constituyente lleno de energía, y Argentina es
hoy un fabuloso laboratorio de resistencia contra
el neoliberalismo del que hay mucho que aprender.
La apropiación del territorio, las asambleas
barriales, las deliberaciones continuas son hoy
expresión de una rebeldía constituyente."
Según Clara Algranati, en el foro se han hecho
aportaciones valiosísimas para orientar las
luchas en su país. Asegura que "la charla
de Chomsky fue fundamental.
Aclaró asuntos claves, como el que este
movimiento no es contra la globalización, sino
contra el neoliberalismo. Sus denuncias de cómo,
además de los daños provocados por el Tratado
de Libre Comercio entre México, Canadá y
Estados Unidos, hubo cláusulas secretas de las
que tenía conocimiento la AFL-CIO es muy
importante. Si algo indigna a los pueblos es
enterarse de que los poderosos acuerdan asuntos
trascendentales en secreto".
Además, resulta que en Porto Alegre han
coincidido en mesas y seminarios dirigentes de
las fuerzas políticas argentinas que usualmente
no se tratan para analizar y discutir lo que
sucede a su país. Hablan no sólo para ellos o
sus representados, sino para el resto de las
fuerzas progresistas.
Una nueva izquierda
Director del Foro del Tercer Mundo, Samir Amin es
uno de los economistas más influyentes en la
izquierda radical de Africa y Asia, y una de las
personalidades con mayor reconocimiento dentro
del FSM. Sus reflexiones teóricas están
animadas por su vocación de transformación
social.
Preocupado por el rumbo que debe tomar el foro
para convertirse en una fuerza real de cambio,
sostiene que "la formación de una nueva
izquierda a la altura del desafío pasa por la
construcción de un frente internacional de las
clases dominadas y de los pueblos del norte y del
sur. La fragmentación de los movimientos y las
luchas sociales, las insuficiencias de su
necesaria politización, el desarrollo ideológico
constituyen en el corto plazo las fuerzas de los
poderes actuales en servicio del capital
dominante".
Esta nueva izquierda debería, según él, asumir
el objetivo de imponer en una primera etapa la
reconstrucción de un mundo multipolar, "que
es la condición indispensable para abrir a las
fuerzas progresistas los espacios de autonomía.
Esta construcción multipolar supone el
desmantelamiento del hegemonismo de Estados
Unidos y la convergencia de las fuerzas que se
les oponen". En esta perspectiva, asegura el
profesor Amin, los avances producidos por los
espacios de autonomía conquistados permitirán
sobrepasar la lógica exclusiva del capital e
impulsar formas auténticas de democratización
social y ciudadana. Se trata de un verdadero
conflicto civilizatorio (y no de las
civilizaciones), del conflicto entre capitalismo
y socialismo. Según él, lo que actualmente
vivimos no es una verdadera fase de expansión
del capitalismo, sino de la solución bárbara de
sus contradicciones. El neoliberalismo, asegura,
es el Viagra del capitalismo estéril. Artículos relacionados:
El FSM aprueba un documento contra
el neoliberalismo y la guerra
Mas información
en: Sitio oficial del Foro
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