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Ze Almeida, de la
izquierda brasileña, acusa a la ultra
La violencia es de derecha Después del asesinato
del alcalde Celso Daniel, el líder del PT Luiz Inacio Lula Da
Silva dijo ayer que él y el diputado José Genoino recibieron
ayer nuevas amenazas de muerte. Aquí, la opinión de Zé María
Almeida, líder de un partido a la izquierda del PT.
Zé María Almeida es presidente
del izquierdista Partido Socialista de los Trabajadores
Unificados de Brasil. Vino a Buenos Aires a hacer causa común
con los trabajadores argentinos y habló con Página/12 de la
actual situación de la izquierda brasileña. También del
proyecto de consensuar una candidatura única entre los partidos
de izquierda, de cara a los comicios presidenciales de octubre de
este año.
El secuestro y asesinato del alcalde Celso Daniel ocurrido
este fin de semana, ¿para usted es un crimen político?
Seguramente hubo una motivación política. Durante la
dictadura estaban los llamados Escuadrones de la Muerte, que
mataban a todo el que fuera comunista. Ahora está este grupo
nuevo que se llama Fuerzas de Acción Revolucionaria de Brasil,
que hizo públicas amenazas a la dirigencia de izquierda que se
aliara con la derecha. Los asesinos son gente muy decidida y yo
diría que de ultraderecha: incluso el propio gobierno lo
sospecha. Evidentemente habrá que hacer una campaña muy fuerte
contra la violencia, que ha sido una falencia absoluta bajo el
gobierno de Cardoso.
¿Qué repercusiones puede haber en las elecciones de
octubre?
Un mayor desgaste del gobierno de Cardoso o incluso para la
izquierda.
Usted pertenece al Partido Socialista de los Trabajadores
Unificados (PSTU), ¿qué vino hacer a Buenos Aires?
Dentro de la izquierda brasileña hay mucha expectativa
sobre la situación de Argentina, no sólo de mi partido, también
del Partido de los Trabajadores (PT) y del movimiento sindical.
En Brasil vivimos la implementación de un programa económico
muy parecido al plan que aplicó acá Menem y luego De la Rúa,
de subordinación total de los intereses del país al objetivo de
girar al exterior fondos para los banqueros, sea por la deuda
externa, sea a través las privatizaciones. Eso ha provocado la
degradación de la economía, una destrucción de nuestros países,
de los servicios públicos porque la plata para invertir va
para la deuda, desempleo, baja de las condiciones de vida.
En ese sentido, la lucha es la misma. Si bien en Brasil no hay
tanta movilización y las esperanzas del pueblo están puestas en
los comicios de octubre, desde enero del año 99 se han
retomado el camino de las movilizaciones de la gente; ahora para
marzo está planteado un paro general convocado por la central de
trabajadores en contra de la legislación laboral del país. La
degradación de las condiciones de vida de la gente es un destino
para toda América latina, por la economización que está
transformando a nuestros países en verdaderas colonias del
imperialismo norteamericano. Los que ganan son los bancos
internacionales, las multinacionales que compran a nuestras
estatales, y el pueblo cada vez más se muere de hambre.
¿Hay un giro a la izquierda en América latina?
Creo que América latina está viviendo un proceso de
polarización social y política que va a agudizarse, porque por
un lado y en la situación argentina está muy claro
los grandes grupos de poder quieren cargar en las espaldas del
pueblo la crisis que la economía capitalista vive en todo el
mundo hoy, incluso la economía norteamericana, que está en
recesión. El pueblo comienza a movilizarse: Argentina es un
ejemplo de esto, en Bolivia hay una lucha feroz de los cocaleros
con el gobierno; en Ecuador se vivió un estallido como el de acá.
En este sentido la gente decide más por la izquierda, lo que
tiene repercusiones directas en lo electoral y en el
fortalecimiento de la lucha directa. Acá en las últimas
elecciones una buena parte de la gente no quiso votar; porque la
gente eligió a De la Rúa y repitió el modelo de su predecesor.
El PT en este momento no le dice no al pago de la deuda ni
a anular las privatizaciones...
Claro, por eso es muy poco probable que acordemos. El
programa que el PT hizo público no establece ningún cambio
importante en la economía. Esos cambios eran y son hoy más
necesarios, porque hoy la banca manda mucho más en la economía.
Acá se está demostrando que se puede, porque de aceptarse en
los 90 que lo único posible era la globalización y el
libre mercado, acá el pueblo se levantó y derrocó a un
gobierno, dos, tres y demostró que se puede. Porque el problema
para enfrentar la crisis no es económico, es más de decisiones
políticas. Debemos tener un gobierno con disposición política
de enfrentar a los poderosos.
¿Cómo lo ven a Duhalde?
Es más de lo mismo. Duhalde estuvo con Menem gobernando
Argentina. Ahora trata de recomponer el control político para
volver a imponer las mismas medidas económicas.
¿Qué repercusiones ven en Brasil?
Hay una situación de inestabilidad de la región, pero es
pronto para saber. Allá la repercusión inmediata es de alegría
de la clase obrera.
Entrevista: Mercedes López San Miguel.
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