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Vietnam y Colombia
Clinton habla de comercio, Estados Unidos prepara una nueva guerra
por Deirdre Griswold


26 de noviembre del 2000 - Incluso mientras el Presidente Bill Clinton se
hallaba en Vietnam del 17 al 19 de noviembre declarando que este sufrido país ya
no era más "el enemigo", los asesores del Pentágono estaban del otro lado del
mundo haciendo la misma clase de cosas que condujo a la desastrosa guerra en el
sudeste asiático hace casi cuarenta años.
Los vietnamitas dieron la bienvenida a Clinton, considerando su visita como un
reconocimiento formal por parte del gobierno de EE.UU. de que la guerra de hecho
terminó y de que las relaciones entre ambos países deben normalizarse. Sin
embargo, es característico de la naturaleza derechista de la política
estadounidense el que un viaje como ese lo realice un presidente a punto de
concluir su período, con muy pocas garantías tras sus palabras.
Los militaristas y los rasga vestiduras patrióticos tal vez no superen nunca la
visión de las fotos de Clinton de pie bajo un enorme busto de Ho Chi Minh, líder
de las luchas de liberación de Vietnam contra los franceses, los japoneses y el
imperialismo estadounidense. Sin embargo, fue una imagen satisfactoria para
todos aquellos alrededor del mundo que lucharon por terminar la intervención
imperialista en Vietnam.
Esto no significa que la agenda del presidente de EE.UU. fuera toda paz y buenas
intenciones. Él estaba ahí como vendedor de las corporaciones estadounidenses
que quieren hacer más negocios en Vietnam, tanto en aras de dividendos
inmediatos como por su esperanza de influenciar el desarrollo social del país en
una dirección capitalista.
Clinton tuvo que admitir, sin embargo, que tres millones de vietnamitas murieron
en la guerra. Después de haber pagado tal precio por su independencia - la cual
significa para los vietnamitas el tener el derecho a construir una sociedad
socialista - no van a dejarla escapar tan solo porque Coca-Cola y Nike inviertan
allí.
¿Significa la visita de Clinton que el imperialismo de EE.UU. ha aprendido las
lecciones de la Guerra de Vietnam? No, si uno mira lo que está pasando hoy en
Colombia.
VIETNAM Y COLOMBIA
Vietnam y Colombia tienen historias muy diferentes. Sin embargo la intervención
de los EE.UU. en Colombia se está desenvolviendo de una manera
escalofriantemente reminiscente de Vietnam.
Los EE.UU. empezaron a meter dinero en la guerra colonial francesa en Vietnam en
los años cincuenta. Para 1960, los franceses estaban fuera y el Pentágono estaba
enviando "asesores" militares a apoyar la odiada dictadura del títere de
Wáshington Ngo Dinh Diem. Antes de que el público estadounidense tuviera tan
siquiera consciencia de lo que estaba sucediendo, habían empezado a morir
soldados de EE.UU. en Vietnam.
¿Quién era "el enemigo"? La mayor parte de las veces, campesinos vietnamitas
comunes que habían resistido la dominación extranjera por generaciones. Durante
el período colonial, organizaron unidades de auto-defensa bajo el liderazgo del
Vietminh, el movimiento comunista vietnamita. Fue para romper su determinación
que las tropas de Diem, apoyadas por las armas y el dinero de EE.UU. y
entrenadas por asesores estadounidenses llevaron aldeas enteras a sus "escudos
estratégicos", golpeando, torturando y asesinando a todo el que se negara a
vivir en esos campos de concentración.
Todo formaba parte de la guerra contra el comunismo y la "teoría del dominó".
Toda Asia estaba tan madura para la revolución que si los comunistas ganaban en
Vietnam, decían los estategas de EE.UU., el resto de los países "caería" como
fichas de dominó.
Aunque los EE.UU. parecieran estar en la cima del mundo hoy en día, desde la
disolución de la Unión Soviética, los estategas del imperialismo están de hecho
profundamente preocupados. Su sistema, que succiona la riqueza del Tercer mundo
a través de la inversión directa y a través del mecanismo de control financiero
del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, ha creado una situación
cada vez más intolerable en numeroso países de África, América Latina y Asia.
El área que comprenden Ecuador, Colombia, Perú y Venezuela está sin duda en
alerta roja en los salones de análisis de la CIA y el Pentágono. La pobreza, el
desempleo y las deudas asfixiantes con los bancos imperialistas han llevado a
masas de personas a la militancia por un cambio social.
En Colombia, el gobierno es débil y está aliado con los escuadrones de la muerte
derechistas. Dos movimientos guerrilleros han liberado vastas áreas del país. El
principal, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia - Ejército del Pueblo
(FARC-EP), controla un área del sur tan grande como Suiza.
Las FARC están dirigidas por marxistas, y han combatido por un cambio
revolucionario por 40 años. Tienen amplio apoyo de los trabajadores y campesinos
oprimidos de Colombia. El Ejéricto de Liberación Nacional (ELN), también tiene
una base de apoyo en la población y ha liberado territorio.
Del lado derecho están los escuadrones de la muerte, que son en realidad armas
clandestinas del gobierno y de los miltares. Han llevado a cabo horribles
masacres en muchas aldeas, en un esfuerzo por impedir a los campesinos cualquier
contacto con la guerrilla.
Sin embargo, los ejércitos guerrilleros continúan creciendo y mostrando su
fuerza. Recientemente las FARC derribaron un avión Black Hawk (Halcón Negro) que
le habían donado los EE.UU. al Ejército Colombiano.
EL REGRESO DEL AGENTE NARANJA
Al igual que en Vietnam, los EE.UU. están ahora rociando vastas áreas de
Colombia con herbicidas, matando cualquier cosa verde a la vez que exponiendo a
las generaciones presentes y futuras a substancias de probadas toxicidad y
capacidad para producir daño genético. La excusa en el pasado era que la
cobertura vegetal tenía que ser destruida porque escondía a las guerrillas.
Ahora se ha encontrado una nueva excusa para envenenar el suelo y las aguas y
para destruir las cosechas de los campesinos. Es la "guerra contra las drogas".
No son los campesinos, sino sus cultivos ilícitos, el blanco de los ataques,
dice el Pentágono.
Sin embargo, el cuento de la "guerra contra las drogas" ya es escuchado con
mucho escepticismo en todas partes del mundo, incluyendo a los Estados Unidos.
Especialmente desde que el máximo oficial a cargo de las operaciones anti-drogas
de EE.UU., Coronel del Ejército James Hiett, fue condenado por lavado de dinero
[proveniente del narcotráfico] y su esposa encarcelada por haber enviado a los
EE.UU., desde la embajada norteamericana en Bogotá, heroína y cocaína por un
valor cercano a un millón de dólares, esta débil excusa para la guerra química
contra los campesinos colombianos gana pocos adeptos.