
PORTADA-ARTICULOS-NOVEDADES-NUESTRA HISTORIA-LUCHA-MUSICA-ESPECIALES-CULTURA-PAISES
Roque Dalton - La
Culebra
-Ve pué, ahora que miacuerdo,todo esto no es ni mierda; lo
verdaderamente serio fue cuandonos manió la culebra al viejo
Ramos y a mí. Se trataba de infiltrarse en la nocturnidad entre
una cantidad de vigilancia impresionante,dinamitar teóricamente
el puente de la carretera central
y volver al camión donde nos esperaba el capitán,ROLEX en mano,todo
ello en 30 minutos. Distancia de arrastre en zona sin vegetación:
cien metros de campo no minado. El viejo sabía arrastrarse como
un topo,parecía que iba bajo tierra y yo lo que hacia era pegármele,poniéndole
la cabeza en los carcañales.
A medio camino decidimos dejar allí las pistolas y los cuchillos
y quedarnos solo con las cargas para mayor comodidad en el
arrastre.
-No había luna,pero aquello no era precisamente una boca de lobo
y además los camiones y los autos de la carretera pegaban de
cuando en cuando unos brochazos de la luz que se te encogia el
seretete.
Los centinelas estaban ahí nomás,bien recortados contra el
cielo,con sus ametralladoras de mano con bayoneta calada.
-De pronto el viejo se detuvo, yo pensé que él creía que se
había dejado ver, pero como vi que se tardaba me le aparée y le
soplé: "qué pasa viejo cerote, nos quedan 16 minutos".
Y el viejo como furioso, él que nunca he había faltado al
respeto, a pesar de mi eterna jodedera, me dijo: ?qué no estas
viendo pendejo?".
Yo no miraba nada,sólo lo oía respirar cansado,pero cuando fui
a tocarlo para puyarle las costillas como se hace con los bueyes
para que caminen,me di cuenta:tenía una e-nor-me culebra
enrollada en el cuerpo.
Un escalofrío me recorrió todo el mío,aunque pronto oí una
voz del cielo:"es masacuata, baboso, Majá de Santa María,no
es venenosa ni es capaz de matar a un hombre por constricción".
De tal manera que cuando la culebra me atrapó a mí también por
los brazos,no salí dando alaridos y pude reprimir la sensación
de asco helado, por el roce y el tufo a saliva de loco.
El viejo me dijo que le pellizcará la cola a la animala,con toda
mi alma, pero que va,la masacuata como que si ni tal,tenia dura
la nalga puyuda,más bien yo me jodía el dedal.
El viejo se puso en arco..casi de culumbrón tensándose para
zafarse, pero la imbécil coyunda seguía firme.
Yo pensaba que por la tal culebra nos iban a alcanzar a ver y se
iba a armar la del diablo con la tirazón y las bengalas y se iba
a joder todo.
De repente,ella sola,sin que mediara nada por nuestra parte, la
masacuata se fue zafando como zoguilla rota y nos dejó libres.
Con aquel susto lo demás fue babosada.
Llegamos hasta bajo el puente,colocamos la carga y les dejamos un
papel con insultos a los centinelas. Regresamos por el mismo
lugar un poco contumeriosos por si aparecía de nuevo la amiga,recogimos
las armas y llegamos al camión con dos minutos de retraso.
Cuando volvíamos al campamento y el capitán nos dio permiso
para fumar, le contamos y él se doblaba de la risa: "por mi
madre que ustedes son de a caballo Atila ---decía-- si a mí me
pasa, se jode la operación y la tercera guerra mundial, porque
yo salgo gritando despavorido y no paro hasta encontrar un bar".
Y nosotros bien culones de que el capitán dijera eso,porque sabíamos
que era mentira,que el tipo habría cumplido así lo enredara las
canillas un dragón echando fuego de azufre, tan es así que una
vez se había agarrado a tiros con un tanque y ganó la batalla,embarrancó
el tanque,mató a los 3 que iban adentro,desatornilló la 30 ,se
la echó al lomo y se la llevó.
Tomado del libro Pobrecito Poeta que era Yo.