| La
alianza del PT con el empresariado El sueño de Lula es
unir a toda la oposición detrás de su
candidatura. Y en particular busca un frente con
los sectores de la producción nacional.
Por Eleonora Gosman.
Más cerca del
sillón presidencial que en el pasado, Luiz
Inacio Lula da Silva, candidato por cuarta vez al
Palacio del Planalto, sueña -según sus mismas
palabras- con unir a toda la oposición. En esa
alianza entra todo aquello que no sea su
adversario oficialista. Por ahora.
Es que es tan amplia su definición opositora que
pueden cobijar tanto a la izquierda, al centro y
a la centroderecha. "Esto daría condiciones
a los partidos que ya tienen precandidatos a las
presidenciales de Brasil a discutir, en el
momento apropiado, los criterios de quién debe
ser el candidato de todos", dijo Lula, en un
artículo suyo publicado ayer en el sitio que
tiene el PT en Internet.
Es obvio que Lula no piensa resignar el primer
puesto, pero sí atraer a aquellos "precandidatos"
-ya prácticamente desahuciados por su escasa
representación- que se interesen en ocupar
importantes puestos en el futuro gabinete
ministerial. O, incluso, la vicepresidencia.
Dentro de ese arco entran dirigentes tan variados
como Ciro Gomes, candidato por el Partido
Socialista Brasileño y considerado una
alternativa de centroizquierda con apoyo de un
sector de la intelectualidad paulista; y Anthony
Garotinho, el populista gobernador de Rio de
Janeiro, también del PSB.
Desde luego, Lula tiene en mente a quien
realmente quiere como vice: se trata de José
Alencar, del evangelista y centro derechista
Partido Liberal. Su nombre está asociado a una
propuesta industrialista brasileña y, por lo
tanto, "anti neoliberal".
Pero Lula deja espacio para otras alternativas.
"Es preciso tener claro que todavía va a
correr mucho agua bajo el puente", admitió
en el artículo en cuestión.
El candidato del PT, que según las encuestas de
todas las consultoras no solo está primero sino
que vencería, hoy, en un segundo turno, tiene
algunos temores. "Esta fase de pre campaña
es un indicio de lo que puede venir después: una
elección corrupta en la cual la maquina del
Estado, el poder económico y parte de los medios
de comunicación acaben determinando los
resultados electorales por encima de la libre
intención de la mayoría de los electores".
Según Lula, el gobierno "parece dispuesto a
hacer de todo para elegir a su candidato y
garantizar su continuidad".
Afirma, también, que detrás del gobierno se
mueven "los intereses de las grandes
multinacionales en detrimento del desarrollo de
la industria, la agricultura y los servicios de
Brasil". Lula cuestiona severamente "la
absurda rentabilidad de los bancos de Brasil.
Esto da una idea de lo que está en juego".
En síntesis, plantea una nueva clase de alianza
donde el empresariado productivo juegue un papel
central. Por eso, Lula quiere llevarlo a José
Alencar, dueño de un moderno emporio textil,
como compañero de fórmula.
La única pregunta que queda pendientes es si esa
estrategia difiere tanto de la alianza que
propone el oficialista José Serra, el único
adversario de peso que enfrenta Lula en estas
elecciones.
Todo indica que Serra no es exactamente un fiel
reflejo del actual presidente Fernando Henrique
Cardoso, un hombre al cual Lula se empeña en
preservar de toda crítica.
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