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LOS NUEVOS MILITANTES
José Bellas




Un hippie al lado de un punk abrazado a un pequeño agricultor que comparte una pancarta con una feminista seguida de un grupo de ecologistas conversando con sindicalistas. Todo juntos, unidos por una causa común. Una escena entre absurda e impensable... pero real. Se la vio por primera vez en Seattle (Estados Unidos) el 1° de diciembre de 1999, y después se hizo escuchar en Londres, Washington, Praga. Y sigue el tour.
En febrero, unos setecientos argentinos estuvieron en Porto Alegre, un mitín político con color de carnaval que eligió como sede un país tercermundista para oponerse a un encuentro de economistas top en Suiza. Ahí en ese Foro Social Mundial, hubo, entre lanzallamas, batucadas y malabaristas, 12 mil personas discutiendo en talleres abiertos y fiestas (¡puerto alegre!), cómo combatir los efectos humanos de la tan mentada "globalización".
La semana pasada buena parte de la atención política mundial se centró en la masiva llegada del Zapatour a la capital mexicana. El esquema de seguridad del Subcomandante Marcos (símbolo actual de la militancia no partidaria) no fueron guardaespaldas sino los Monos Blancos: desempleados europeos con originales ideas de seguridad.
Este mismo domingo, para más, empezará aquí mismo, en Ciudad Universitaria, un megacampamento impulsado por los integrantes de Primavera de Praga, al que se esperan militantes de otras partes del mundo. Será una manera de preparar el terreno para el gran encuentro "globalifóbico" que tendrá lugar en Buenos Aires; entre el 5 y el 7 de abril habrá manifestaciones de oposición al encuentro de economistas del ALCA.
Pero ¡alto! ¿De qué se trata eso de la "globalización"? Hay que rebobinar por lo menos hasta 1993, una reunión del Foro Económico Mundial en Davos (Suiza), donde se impuso una palabrita que ya se escucha hasta en la verdulería del barrio. ¿Y los "globalifóbicos"? El movimiento de resistencia al orden económico mundial, de repente, después de Seattle, se volvió visible e internacional. Tomando elementos y símbolos de la lucha de los 70 (ahora el Che y el régimen cubano son reivindicados como emblemas rockeros en todo el mundo y los hippies conviven con izquierdistas ilustrados) y de los 80 (imágenes de ecologistas son tan habituales como las marchas por los derechos de las minorías raciales y sexuales). Ahora se acumulan, en desorden pero en voz alta, una multitud de reclamos: contra los alimentos trasgénicos, contra las leyes migratorias que perjudican a ciudadanos de países pobres, contra las grandes marcas que emplean niños y pagan sueldos menos que mínimos, por la universalidad de los derechos humanos, por la condonación de deudas externas, el multiculturalismo... y una lista que se puede completar.
Además, en estos dos años, un libro titulado No Logo y escrito por la periodista canadiense Naomi Klein, se convirtió en la Biblia del movimiento: con datos precisos, entra en guerra más que contra las corporaciones en sí, contra la idea del marketing de que las marcas son más importantes que los productos.
Pero, ¿qué diferencia a estos nuevos militantes de sus antecesores generacionales? Primero, se definen pacíficos y pacifistas. Y pese a que uno de sus enemigos son las grandes corporaciones multinacionales aprovechan habitualmente el alcance de sus golpes mediáticos: los famosos "tortazos" y "huevazos" a eminencias económicas se convierten en instantáneas que dan la vuelta al mundo con la misma velocidad con que impactan la cara de la celebridad de turno. La mayoría de estos militantes eluden las doctrinas y los aparatos partidarios. Se organizan en pequeñas ONG, horizontales y con modos de decisión propios. Tres de las cuatro que participan de esta producción (ATTAC, Foco y Primavera de Praga) tejen vínculos internacionales y estuvieron presentes en el reciente encuentro de Porto Alegre.
Sin duda, todo este movimiento mundial en ascenso no existiría sin Internet. Y acá sí habrá que olvidarse del prototipo del nerd: buena parte de los actos se difunden aprovechando la gratuidad e instantaneidad de la Red y cada vez son más comunes las convocatorias a atiborrar casillas con un mensaje puntual. Pero no sólo eso: los "hacktivistas" (¿saboteadores con conciencia social?) aprovechan al máximo los vacíos legales de Internet para bloquear sitios de empresas y activar desde allí contra gobiernos o corporaciones.
Así, un nuevo fantasma recorre el mundo, ya sea detrás de un pasamontaña, una máscara antigas o un teclado y un módem. Es una nueva generación de activistas en la que ya no corre el barbudo psicobolche dogmático. Ahora suena Manu Chao y la mezcla permite el gorro coya y una remera hindú.


LAS NUEVAS ARMAS


TORTAZOS
Los sufrieron desde el millonario Bill Gates hasta los economistas del FMI. Y en abril cuando comience la operación "Desert Storm" promete convertirse en la nueva receta del activismo

INTERNET
La red global es la herramienta clave (todavìa gratuita y libre) que permite conectar instantaneamente organizaciones de todo el planeta, Pàginas como www.addbusters.org o www.noglobal.org organizaron la semana pasada ataques a sitios financieros.

ESCRACHES
La modalidad de protesta callejera y simbolica impuesta por los integrantes de HIJOS contra los represores del proceso, gano rápidamente fama internacional y se extendió a otros reclamos.



MOVIMIENTOS


GRUPO FOCO
CONTRA LA HEGEMONIA NEOLIBERAL
Agustín Volco medita cada palabra antes de decirla. Con padres simpatizantes de la Juventud Peronista en los 70 ("pero no tanto como para exiliarse"), su contacto directo con la política se limitaba a su carrera, Ciencia Política ("espero recibirme pronto, si sigue existiendo la UBA"). Hasta que Jorge Carpio, el padre sociólogo de su novia, le habló de Foco, el grupo que coordina. Así, el mes pasado terminó, más que entusiasmado, en la reunión opositora de Porto Alegre: "Argentina es frustante para la participación política, y ahí se respiró un aire muy distinto, volví con las pilas cargadas".
Ahora Agustín se convirtió también en un activista de oficina: pasa sus tardes en un sala de 3 x 3 del Microcentro, a cargo de difundir las actividades (foro-alca-suscribe@yahoogroups.com). "Nuestro objetivo es generar un espacio para lograr discutir lo que ya no se discute y cuestionar la hegemonía neoliberal", explica con igual pasión con que antes se discutía en los cafés.

PRIMAVERA DE PRAGA
LA RESISTENCIA EN ACCION
Para rechazar la reunión del FMI y el Banco Mundial que se hizo en Praga en setiembre de 2000, se formó en Buenos Aires Primavera de Praga. Resultado: un "carnaval anticapitalista" en el Obelisco, bajo el lema "Que la resistencia sea tan global como el capital". Autodefinidos como un "colectivo", es el grupo más heterogéneo de los globalifóbicos locales. A simple vista son una chica de aspecto Barrio Norte y un chico con barbita intelectual (prefieren el anonimato). Y Carla, militante del MAS de piercing y pelos parados... Y Agustín, un desocupado que no come hace un día y porta colgante del Che Guevara. Eso sí: los cuatro son universitarios. Respetando 5 puntos -horizontalidad, autonomía, internacionalismo, anticapitalismo y creatividad-, se reúnen semanalmente junto a 50 más para organizar acciones. "Por ahora, sólo nos planteamos la acción; la historia dirá si esto es a largo plazo o no". Para contactarlos escribir a primaveradepraga-suscribe@egroups.com

ASOCIACION ATTAC
CONTROLANDO AL CAPITAL
En su radio, admite, suena "música capitalista": el dial siempre está clavado en la melódica Aspen. Pero Luciana Ghiotto (22) no necesita renegar de su amor por Air Supply para sentirse comprometida con la lucha. Alex Portugheis (21), en cambio, es consecuente con su arito y colita setentistas: es fan de Hendrix y The Doors. Ellos dos los integrants más jóvenes de ATTAC Buenos Aires: "Es que acá están ellos o dinosaurios de más de 50; la generación intermedia cayó en el sálvese quien pueda", reflexiona un veteraano del lugar. Ambos van a la UBA; ahí, ella milita y él no. "No me gusta que me manejen como a un títere", explica quien se se sumó a ATTAC porque "propone algo concreto, no utópico". ¿Qué propone? "El 85 % de los capitales que se mueve en el mundo es especulativo. La idea es aplicar la tasa Tobin, un impuesto mínimo para detener la especulación y que se invierta en la producción", se entusiasma Alex. Ella agrega: "La última dictadura militar destejió las redes de solidaridad de la gente. Ahora luchamos contra la dictadura del mercado para volverlas a tejer".

MOVIMIENTO EL MATE
ALTERNATIVAS LOCALISTAS
"Los movimientos de resistencia global surgen para insertarse en los medios, para hacer una acción un día y concentrarse en eso. Nosotros no trabajamos con la idea de un hecho espectacular, construimos cotidianamente". Aunque apoyan toda resistencia al modelo neoliberal y aplican a la vieja idea del militante, Cecilia Abdo Ferez (25) y Mariano Molina (27) ponen distancias entre su agrupación y los globalifóbicos. "No marchamos contra el capital, porque es algo abstracto, como luchar contra la maldad", explican. El Mate es una agrupación fundada en 1992 que, dentro de un frente, ganó las últimas elecciones del centro de estudiantes de Sociales. Pero no se limita al ámbito universitario, sino que tiene un centro cultural y presencia en sindicatos, entre otras actividades. Y, aunque están "más preocupada por los problemas cotidianos argentinos que por la resistencia global", ya se sumaron a la Red de Resistencia Alternativa, movida internacional contra la globalización.

NAOMI KLEIN Y EL LIBRO NO LOGO
Cualquiera que se precie de globalifóbico no puede dejar de leer un libro clave: No logo, escrito por la periodista canadiense Naomi Klein, que provocó a nivel editorial la convulsión que causó la multitudinaria protesta de Seattle a nivel político. Al punto que la prensa inglesa y norteamericana, llegó a decir que se trata de "El Capital del creciente movimiento anticorporativo".
El libro es una crítica feroz —con pruebas concretas— del accionar de las principales multinacionales, y sostiene la premisa de que el próximo gran movimiento político será el anticorporativismo. En Europa y Estados Unidos, generó el fenómeno de darle voz a toda una generación de menos de 30 años que no se había relacionado con la política. Esto incluye a Radiohead, que impidió que su gira británica fuera promocionada. "El libro me hizo sentir menos solo; dice todo lo que yo estaba tratando de ordenar en mi cabeza", declaró Ed O'Brien, el guitarrista.
Lo curioso es que la autora reconoce haber sido fanática consumista de las marcas en su adolescencia, al punto de pegar cocodrilitos en sus remeras para que los demás pensaran que eran Lacoste. Hasta que, durante su paso por la Facultad, encaró investigaciones que la convirtieron en vocara del movimiento que se está gestando. "El anticorporativismo —sostiene— puede ser la nueva izquierda, pero recién está en los primeros pasos. De todas formas, no creo que Seattle haya sido la primera manifestación. Fue genial y sorprendente, pero era algo que ya venía pasando en todo el mundo, sólo que los medios estadounidenses no le habían prestado atención. Lo importante de este movimiento es el internacionalismo, no creer que empieza y termina en una sola manifestación". Best seller en Europa y Estados Unidos, estará en español en la segunda mitad de este año.


Sí Clarin