Mónica
Baltodano, miembro de la dirección Nacional del
FSLN:
"A los sandinistas nos
toca mirar hacia adentro"
Brecha (Uruguay).
Excomandante guerrillera que durante los ochenta
fue ministra de Asuntos
Municipales, autora de la ley de municipios,
viceministra de la Presidencia,
miembro de la Dirección Nacional del FSLN entre
1994 y 1998, electa como
diputada nacional para la legislatura que vence
el próximo 9 de enero, Baltodano
es dirigente de la corriente de Izquierda Democrática
en el seno de ese partido.
También es presidenta de la Fundación Popol Na.
-¿Cómo explica el rechazo que aún tiene el
Frente Sandinista entre tantos
nicaragüenses?
-Objetivamente, la revolución significó para más
del 50 por ciento de la
población una ruptura de su forma de vida; la
revolución significó cosas
buenísimas, maravillosas, como la campaña de
alfabetización, la reforma agraria,
pero también para una buena cantidad de
pobladores significó la guerra, no
porque la revolución la hubiera traído, porque
la revolución no trajo la guerra,
la revolución trajo muchas cosas positivas y
quien trajo la guerra fue la
contrarrevolución, pero la gente es de análisis
muy simples, no son de análisis
sofisticados y por lo tanto identifican revolución,
Frente Sandinista,
determinadas imágenes, con la guerra.
Eso es un hecho objetivo que tenemos que terminar
de entender. Si no somos
capaces de entender por qué tanta gente
campesina siguió pensando que una
victoria sandinista podría significar el
servicio militar y sólo un pequeño
riesgo de eso los hizo dudar; si no terminamos de
captar la dimensión de esa
realidad, entonces no vamos a poder corregir para
el futuro, y esto lo debemos
hacer con humildad.
-¿Hay efervescencia, hay movimiento y esperanza
dentro del partido y los cuadros
históricos para que esta derrota de Daniel
Ortega por tercera vez consecutiva
abra las puertas para que el partido se modernice,
se democratice?
-Se empieza a hablar de un partido moderno.
Modernizar al Frente Sandinista no
debe ser la claudicación ante el neoliberalismo,
el sometimiento al dios del
mercado. Modernizarse es superar el caciquismo,
el caudillismo, el sectarismo.
Yo me aflijo cuando veo a unos compañeros que
dicen "pero si no es Daniel,
¿quién?", y en estos diez años hemos
tenido distintos jefes del ejército,
distintos jefes de la policía, distintos
presidentes, distintos magistrados,
distintos diputados, distintos alcaldes, y sólo
en el Frente Sandinista no es
posible pensar más que en una sola persona.
-Usted sostiene que el cambio en el Frente
Sandinista depende básicamente de la
voluntad de Daniel Ortega, de lo contrario muy
difícilmente se va a dar ese
cambio, esa modernización, esa democratización
del partido. ¿Ortega va por ese
camino?
-Bueno, yo decía efectivamente que los cambios
que se necesitan no se van a
conseguir a partir de una confrontación o de un
choque violento entre los que
queremos esos cambios, esas transformaciones, y
Daniel. Y lo digo por la
experiencia que tengo de las realidades del
partido.
Conociendo la fuerza y el liderazgo que tiene,
sobre todo en los sectores más
humildes del sandinismo, sostengo que lo ideal
sería que lo pusiera al servicio
de esos cambios, porque de lo contrario los
procesos se vuelven tortuosos,
conflictivos, desgastantes y debilitantes, y si
lo que queremos es fortalecer al
Frente Sandinista, es decir cambiarlo para
fortalecerlo, entonces la mejor
manera es conseguir la voluntad de Daniel Ortega.
Si no...
-A su juicio, ¿Daniel Ortega debería anunciar públicamente
al país, a los
militantes del Frente Sandinista, que ya no va a
ser candidato a las elecciones
del 2006 y que va a ser el principal impulsor de
los cambios de ese partido?
-Eso creo que ayudaría muchísimo para poner en
perspectiva que se va a trabajar
con otra lógica. El mejor favor que le pueden
hacer quienes lo admiran es
empujarlo a los cambios, y no empujarlo de una
manera servil, como hacen muchos
de los que le rodean, o de una manera realmente a
veces oportunista para que las
cosas permanezcan igual, porque si las cosas
permanecen igual se va a producir
un debilitamiento del Frente. |
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