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Marcos Mendoza - Para que sirven las elecciones?
En apariencia, el escenario electoral está instalado. El establishment, viejo zorro carroñero, puja sobre la opinión publica, con la idea de polarizar entre Menen y los demás, y lo está logrando. Sabedores de que el capitalismo sin meter bala ya no es posible, se tapan la nariz y le tienden el brazo al riojano. ¡Lástima que el Lole se quedó en la largada! Rezongan compungidos. ¿De la Sota?. Hummm.... De última en Córdoba no ahorró palos. ¡Ojo! si la Carrió crece en las encuestas, puede ser la alternativa light para cambiar sin que nada cambie... total, de ser necesario se puede aplicar él a Dios rogando y con el mazo dando. En definitiva, también es opción del poder dominante un frente antimenemista que impida al diablo de anillaco reinstalarse en la rosada: otro tristemente celebre FREPASO... o quizás FRENAPO.
Los candidatos o candidatiables
de todos los colores y tendencias, entre marchas y contramarchas,
se largan de lleno o titubean, pero todos se suben al carrusel de
las vanidades. El debate mediático, lejos de cuestionar el
modelo económico social, soslaya el plano de la realidad
cotidiana con su carga de miseria y dolor para ubicarse en el
limbo de un futuro venturoso habilitado por el mágico poder del
voto que penetra la urna. El centro del debate es el
magnicidio....quizás hasta nos hacen un favor con
alguno de los caudillejos que se empeñan en venderse como la
expresión nacional y popular que refundará el peronismo arrancándolo
de la desviación liberal. ¿Menem acaso, no prometía lo mismo a
fines de los ochenta?.
La recurrente falta de memoria, los hábitos especulativos y el
acendrado individualismo de amplios sectores habilita el retorno
del menemismo o algo parecido. Resuena la remanida frase: roba
pero hace. Enunciado vejatorio que rebota en salas de
directorio entre señores aseñorados y en la cola del
supermercado entre doñas y dones que añoran el fascinante tour
por el mundo del todo x 2 pesos.
El entorno mediático se acelera, las victimas del modelo se
convierten en victimarios y los patéticos figurones
presidenciables se abalanzan ante cuanto micrófono se les cruza
para mentir y mentir, en un aquelarre de esquizofrenia y paranoia,
que esconde el revez de la trama: parecen distintos pero solo
pueden ser iguales. Por derecha no hay duda; en el centro golpea
el huracán apocalíptico religioso con gran efecto en la
sensibilidad publica, pero solo para ofrecernos lo imposible: un
capitalismo con rostro humano... ¡otra vez sopa! y... ¿ hacia
la izquierda?...: varios se retuercen en busca de un lugar en el
circo eleccionario, ensayando un discurso zigzagueante,
contestatario en el mejor de los casos, pero viciados de
concepciones macro políticas que los lleva a competir en el
plano mas desfavorable, donde todo se mide por quien la tiene mas
larga: alianzas electorales forzadas revestidas de engañosa
unidad de la izquierday movilizaciones centralizadas
que confrontan con miles de policías pasivos, generando una
especie de comedia donde todo pasa por mostrarse los dientes,
desplegar los carteles y cansados de tanto andar volver a casa.
El pueblo que pelea la cotidiana, percibe que así nada cambia en
la correlación de fuerzas con el poder, que lo que costosamente
se construye en el llano, donde la unidad de los que luchan es
concreta, muchas veces se destruye por arriba a partir de imponer
dinámicas contra natura. Parafraseando antojadizamente al Che:
es hora de crear cientos de focos de acción popular que tracen
sin prisa pero sin pausa el camino hacia la liberación social.
Hay que hacerse fuerte en el territorio, hay que dispersar al
enemigo, hay que mantenerse al margen de los tiempos políticos
que trata de imponernos el bloque dominante.
Así es en los barrios y asentamientos, donde el pueblo
experimenta otras formas de expresarse y combatir la opresión.
El piquete, la asamblea, el corte de ruta, la democracia directa,
los emprendimientos productivos, la integración solidaria entre
vecinos. La posibilidad de un país distinto crece desde el pie,
en lento pero vigoroso trance se reconstituye lo esencial: el
tejido social, la hermandad de los desposeídos. Son los
embriones de poder real que se despliegan difusos y pragmáticos,
pero lejos del solo espontaneismo que algunos cuestionan, la teoría
surge al andar, las ideas se encuentran con la practica cotidiana.......praxis.
Las encuestas entre el barro dicen que los marginados no creen en
estas elecciones. Tienen razón, si para algo sirvieran ya las
habrían prohibido.