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La
verdad sobre la Revolución Bolivariana
La Revolución sí es posible
Miguel Castillo
A través de los medios alternativos de Comunicación y
Contrainformación me he
podido enterar de las duras batallas entabladas por los oprimidos
contra el
proceso neoliberal y sus principales representantes en muchos
rincones de
nuestro planeta. He conocido con placer sobre las multitudinarias
y valientes
demostraciones de resistencia en Asia, Europa y Estados Unidos;
las acciones
indígenas y campesinas en Ecuador, Bolivia y Chile, así como
los pasos tan
sabiamente dados por los chiapatecos zapatistas. Compartiendo,
también, el dolor
por todos los caídos en la lucha por la transformación de la
sociedad mundial.
Sin embargo, he buscado, sin éxito, informaciones en los medios
independientes
sobre un proceso de transformación social que actualmente
vivimos nosotros, el
pueblo venezolano. Me refiero a la Revolución Bolivariana, una
revolución
pacífica llevada a cabo por los siempre relegados y oprimidos
sectores
desposeídos y progresistas de nuestro país.
El fundamento ideológico de este proceso es la doctrina
libertaria de Simón
Bolívar, el estadista, revolucionario y pensador más
influyentes de
Latinoamérica. Igualmente se apoya en las ideas de Simón Rodríguez,
tutor de
Bolívar y educador entregado a las causas de los sojuzgados y
promotor de la
educación popular en el continente; así como en Ezequiel Zamora
guerrero
mestizo, líder de la sublevación popular contra la burguesía a
finales del siglo
XIX. Nutriéndose de similar manera del pensamiento de
revolucionarios tan
importantes como: Sandino, Martí, Marx, Zapata, entre otros.
Logros Revolucionarios
Al igual que Salvador Allende en el proceso revolucionario
chileno, Hugo Chávez
llegó a la presidencia en 1998 con el apoyo de los sectores políticos
de
avanzada y de cerca el 56% de los votos del pueblo venezolano (en
donde el 80%
vive en estado de pobreza). En el año 2000 se vuelven a realizar
elecciones para
relegitimar los cargos gubernamentales luego de un proceso
constituyente y Hugo
Chávez obtuvo el 59% de la preferencia popular.
Chávez, como se le conoce popularmente, a pesar de ser un
militar de carrera ha
sido el presidente más democrático que ha tenido Venezuela en
los últimos 50
años. Prueba de esto es la inexistencia de presos y torturados
políticos tan
comunes en las administraciones pasadas, así como la ausencia de
muertes en
manifestaciones estudiantiles (estas últimas han disminuido en
un 90%) cuando
antes moría por lo menos un estudiante al año en manos de los
organismos
represivos del estado. Asimismo, a pesar de los aberrantes
improperios y
provocaciones de que ha sido víctima nuestro presidente, ningún
medio ha sido
cerrado cosa que si sucedía anteriormente.
Además el pueblo venezolano; en detrimento del monopolio, el
latifundio, la
explotación de los trabajadores y de las minorías, la
neocolonización
trasnacional, la educación mecanizada neoliberal; ha adquirido
fundamentos
legales para su lucha como son: la Ley de Tierras, la Ley de
Pesca, la Ley de
Microfinanzas, la Ley de Hidrocarburos, el Proyecto Educativo
Nacional, y una
cuarentena de leyes revolucionarias más. No obstante, este
avance jurídico no
hubiera podido ser posible de no haberse alcanzado el máximo
logro popular: La
nueva Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.
Este texto fue
aprobado el 15 de diciembre de 1999 por un 71.23% de los
electores a través de
un referéndum nacional, algo nunca antes visto en este
continente.
Por medio de esta Carta Magna se dio en Venezuela un gigantesco
paso
revolucionario al sustituir un sistema democrático basado en la
representación
por un sistema democrático de participación y de protagonismo
de la sociedad
civil (arts. 6, 84, 171,173,178,184-2,299 entre otros). Esto
quiere decir que
obreros, campesinos, indígenas, estudiantes, en fin cada uno de
los ciudadanos
de este país tenemos el derecho y el deber de actuar
directamente en la toma de
decisiones nacionales, así como también la responsabilidad por
dichas acciones y
sus consecuencias.
En materia macroeconómica el gobierno ha tomado una posición
activa en la
defensa de los intereses de la patria. La economía creció un 2.5%
un número
mayor que el promedio en América Latina. Se derrotó en el
terreno monetario a
los capitalistas nacionales y trasnacionales en su juego
especulador y
desestabilizador (de hecho el dólar retrocedió 9 puntos al
comienzo de este año
evitándose las intenciones devaluacionistas de la burguesía
nacional y foránea).
Se ha cuidado el desempeño de nuestra principal industria y
fuente de ingreso,
el petróleo. El gobierno asumió responsablemente la Secretaría
General de una
OPEP debilitada y logró en poco tiempo recuperar los precios del
barril (de 7$
en 1998 a 22$ en 2000) favoreciendo a la mayoría de nuestra
población. La
inflación en el 2001 cerró en 12,6% el más bajo en 16 años.
Como si lo anterior fuera poco los sueldos de los trabajadores y
pensionados han
sido aumentados dos veces en un 10% cada vez y se le han otorgado
los beneficios
de prestaciones sociales a trabajadores que esperaban por este
derecho, incluso
desde hace 10 años. Para nada de esto Venezuela ha tenido, en
tres años, la
necesidad de suplicar "ayuda" al Fondo Monetario
Internacional, ni al Banco
Mundial y desafortunadamente, en todo caso, se ha encargado de
pagar la deuda
externa, herencia del bipartidismo corrupto que gobernó el país
por 40 años.
A esto le sumamos la creación de instituciones y mecanismos de
apoyo a los
desposeídos como son, el Banco del Pueblo, el Banco de la Mujer,
Créditos a
Microempresarios, el Plan Cívico-Militar Bolívar 2000 y 2001,
entre otros y el
aumento, de 2.4% a casi 7%, de los recursos del Producto Interno
Bruto destinado
a la Educación, la Cultura y el Deporte. Eso sin comentar a
profundidad el
cambio de una política fascista de justicia bipartidista basada
en el "disparen
primero y averigüen después" por el de "se presume
inocente hasta que se
demuestre lo contrario", obligándose a institucionalizar
profundos cambios en
nuestro sistema judicial.
Políticamente, Venezuela ha tratado de presentarse como una
alternativa ante el
mundo y ha buscado establecerse como un líder en el camino hacia
la
democratización de las relaciones internacionales. Nuestro país
ha levantado la
voz ante las Naciones Unidas contra el abuso militar, ecológico
y económico de
los organismos multilaterales, el neoliberalismo y las potencias,
en especial
los Estados Unidos, cosa que ha motivado al imperio a presionar y
tratar de
intimidar al Gobierno de Chávez. También presentó una
propuesta de Democracia
Participativa para la ONU propuesta obviamente rechazada y
postergada en su
discusión.
Ahora se dispone a asumir la presidencia del Grupo de los 77,
anteriormente
denominado el Grupo de los No Alineados, y tratará de
fortalecerlo como se hizo
con la OPEP impulsando así la multipolaridad mundial. De la
misma manera, ha
estado asumiendo la presidencia de la Comunidad Andina de
Naciones fomentando la
integración económica, política y cultural de los países
latinoamericanos e
igualmente se ha encargado de vender petróleo a los naciones más
pobres del
continente a precios solidarios y facilidades de pago para que
ellas también
puedan alcanzar mejoras en sus economías.
Existen más logros que me gustaría compartir con la comunidad
mundial de
revolucionarios y luchadores sociales porque sé que hacia el
exterior la
información de lo que pasa aquí dentro está bastante
desfigurada y manipulada,
sin embargo, invito a todos aquellos interesados en conseguir la
información
sincera, a investigar y tomar parte activa en la discusión con
los grupos
progresistas de Venezuela.
Los Enemigos de la Transformación
Algunos economistas mantienen que Venezuela recibió lo
equivalente a cuatro
Planes Marshall, producto del Boom Petrolero, en un período
presidencial del
bipartidismo -partidos Acción Democrática (AD) y el Comité de
Organización
Política Electoral Independiente (COPEI). Igualmente, se cree
que los dirigentes
adeco- copeianos de la Confederación de Trabajadores de
Venezuela (CTV),
principal central obrera del país, se adueñaron de más de 17
mil millones de
dólares destinados a pagar los servicios de toda una vida (Prestaciones
Sociales) a los trabajadores públicos. Al llegar la administración
Chávez al
Gobierno, se encontraron con las deudas laborales más no con el
dinero destinado
a pagarlas.
Muchos de estos dirigentes adecos y copeianos entraron a los
sindicatos como
mesoneros de grandes hoteles en la provincia y hoy día son
accionistas de esos
hoteles además de ser dueños de algunas grandes fincas agrícolas
y múltiples
inversiones en bienes raíces. Podrán imaginarse entonces el
poder económico que
estos "políticos" representan en el país. Por esto,
al igual que en la Chile de
Allende los elementos reaccionarios al ver amenazados sus
intereses (sobre todo
la pérdida de poder político como fuente de ingresos) han
organizado cantidades
de sabotajes y obstrucciones a las políticas revolucionarias.
Alrededor de 120 protestas fueron realizadas durante el año 2000.
AD y COPEI
disfrazados como independientes están detrás de gran cantidad
de ellas. El más
grave sabotaje se produjo el pasado 10 de diciembre cuando. Como
un hecho
históricamente lamentable y vergonzoso para la clase trabajadora,
la federación
que aglutina a los empresarios, FEDECAMARAS, (grupo reaccionario
por naturaleza)
en conjunto con la CTV (quienes se supondría fueran sus enemigos
naturales),
convocaron a un paro. Esto en protesta por la promulgación de la
cuarentena de
Leyes Revolucionarias comentadas al principio.
El país en su mayoría se paralizó, los trabajadores al no
tener abiertos sus
lugares de trabajo no dudaron en tomarse el día libre. Solo
pocos comercios,
sobre todo los informales, abrieron sus puertas y algunas líneas
de transporte
público.
¿Por qué sucedió esto? Cuatro fueron los factores que a mi
parecer influyeron en
el supuesto éxito de esta paralización. El primero es que,
aunque no todos, los
dueños de negocios e industrias son enemigos acérrimos de la
revolución, muchos
de ellos nunca habían pagado impuestos evadiéndolos
constantemente con apoyo o
no de la corrupta clase política. Los impuestos hoy día son
importantes en la
reconstrucción y diversificación de la economía nacional, el
que gana más paga
más, una simple ecuación de justicia social. Bien, si los dueños
de los puestos
de trabajo se paralizan, automáticamente quienes los ocupan
también se
paralizan.
El segundo factor es el amedrentamiento e intimidación de los
que fueron víctima
aquellos comerciantes y empresarios que se negaban a paralizarse
por parte de
las cúpulas empresariales. Prueba de ello es que algunas
asociaciones ganaderas
de gran importancia expulsaron luego del paro a aquellos miembros
que se
opusieron a sumarse a él. Hoy día muchos de esos ganaderos están
agrupados
entorno a la Fuerza Bolivariana de Ganaderos creada por ellos
mismos.
El tercer factor es la gran campaña solapada que generó la
industria de los
Medios de Comunicación Social que constó en otorgarle gran
atención a los
promotores del paro y a sus planteamientos. Esto generó, por un
lado, una
cohesión de la burguesía nacional y por el otro, un clima de
tensión y zozobra
que terminó afectando a los que dudaban en unirse al paro.
El cuarto factor es la poca formación política de los
venezolanos. Todavía el
venezolano promedio no entiende la importancia histórica de este
proceso y por
lo tanto no se ve a sí mismo como un ente de transformación.
Así que mientras en Ecuador, El Salvador, Argentina, México,
Bolivia, Korea los
campesinos y obreros son los que protestan y hasta se desnudan
para captar la
atención mundial en sus luchas; en Venezuela son los empresarios
y los corruptos
los que protestan. Y en verdad no sería extraño que dichos
grupos reaccionarios
estén siendo orientados y apoyados por la CIA y el Departamento
de Estado
Norteamericano, que en eso tienen un largo prontuario en Latinoamérica.
A pesar de esto, hoy día el paro se siente como algo lejano y la
oposición al
gobierno busca desesperadamente oxigenarse con los elementos
superficiales de
siempre: los defectos personales de sus contrarios.
Los Medios, Los Grandes Saboteadores
Estimamos que se han gastado aproximadamente 40 millones de dólares
en campañas
massmediaticas contra el gobierno. Imagínense cuántos
hospitales, escuelas,
bibliotecas y canchas pudieron salir de ese dinero. Se han
comprado hasta
páginas en los diarios más importantes de Estados Unidos como
The Washington
Post pidiendo la intervención de los Estados Unidos en Venezuela.
Según algunas
informaciones se estima a un periódico de renombre en Miami,
propiedad de
cubanos anticastristas, como base de operaciones para la campaña
de descrédito
que el gobierno sufre nacional e internacionalmente e incluso
algunos a
periodistas son identificados por grupos revolucionarios de estar
al servicio de
la CIA.
Si bien los enemigos políticos y económicos del proceso son
obstáculos molestos
para nuestro desarrollo como pueblo, estos no lo serían para
nada si los medios
de comunicación no se hubieran parcializado hacia ese extremo de
la balanza.
Es sorprendente observar como en la gran cantidad de Medios de
Comunicación de
nuestro país los datos, antes fieles acompañantes de los
periodistas, hoy día
son elementos extraños cuando aparecen acompañando a alguno de
ellos. Nuestros
medios de información se han convertido en medios de opinión y
palestra política
para la oposición gubernamental. Bloques noticiosos enteros o
secciones de
opinión son dedicadas a los puntos de vista de los dirigentes
contrarrevolucionarios, a errores de la administración Chávez y
a problemas no
atendidos por dicha administración, sin que la contraparte
gubernamental pueda
emitir por esta vía su visión de la realidad o ni si quiera sea
tomada en
cuenta.
En los debates televisivos es hasta ridículo observar como el
moderador toma
posición y establece una alianza descarada con el
contrarrevolucionario de
turno. Esto no sólo sucede en la televisión nacional, se pudo
ver en CNN en el
programa Choque de Opiniones donde nuestro embajador para la época
Alfredo Toro
Hardy fue invitado, junto con un especialista de Washington sobre
América
Latina, a discutir sobre la política de la administración Chávez
para Venezuela.
Al no encontrar contradicciones en las respuestas del diplomático
terminaron
ignorándolo y excluyéndolo de la conversación que se entabló
luego entre los dos
moderadores y el invitado de Washington.
No sólo la programación informativa de los medios afecta el
desenvolvimiento del
gobierno revolucionario sino también la programación de
entretenimiento cuya
campaña de burla toca extremos grotescos y ofensivos. Por esta
razón, cómo
esperan los burgueses massmediáticos que reaccione el pueblo al
jugar
indiscriminadamente con sus esperanzas y sus elecciones políticas.
No de otra
sino de la manera como el pasado lunes 7 de enero reaccionó un
grupo de
representantes de las barriadas de Catia en Caracas. En su
frustración al no
permitírseles un derecho a réplica en un diario nacional,
protestaron
fuertemente a las puertas del mismo.
El pueblo no tiene una real representación en unos medios de
comunicación
sexistas, contrarrevolucionarios, etnocentristas,
trasculturizados y al servicio
de los intereses de la burguesía. Los experimentos
comunicacionales del gobierno
han sido infructíferos. Siempre es difícil competir contra el
poder económico y
contra la costumbre. Igualmente, el canal del estado a pesar de
su respetable
intento no satisface las necesidades comunicativas de la población.
Pero lo que se ve a lo lejos son los medios alternativos que cada
vez más ganan
terreno en las diferentes comunidades donde se desarrollan.
No todo es Color de Rosa
Sería un irresponsable si les dijera que el Gobierno
Revolucionario de Venezuela
no tiene debilidades. La principal es la de no disponer de
personas con el
perfil adecuado para ejercer cargos de gobierno pues en este
momento
revolucionario, quienes quieran asumir la dirección del proceso
tienen realizar
primero una verdadera y profunda transformación personal.
Comentamos muchas
veces entre nosotros, que el más grande de los enemigos de la
transformación de
la sociedad venezolana está en los que dicen ser revolucionarios
y les creemos,
pero resultan comportándose como adecos y copeianos. La corrupción,
la
tramposería, y la viveza siguen siendo todavía graves problemas
y realidades
nacionales por lo que necesitamos cambiar los esquemas mentales
de nuestra gente
para eliminarlos. Es preciso diferenciar claramente los valores
de los
antivalores para lograr formar un venezolano o una venezolana que
sepa vivir
armónicamente en sociedad y no hay otra alternativa que predicar
con el ejemplo.
Por otro lado, no se ha internalizado que los factores
progresistas estamos en
el gobierno, de una u otra manera, y ya no en la oposición.
Muchos de los
revolucionarios se han quedado estancados en discursos contra la
burguesía sin
acompañarlos de acciones que le enseñen al pueblo a vivir en
revolución, es
decir sin ser opresores ni explotadores. Debemos enfocarnos en
reforzar y asumir
las estructuras revolucionarias básicas generadas en el seno del
gobierno y que
nos permitirán sustituir las relaciones económicas, sociales y
culturales
burguesas por las relaciones económicas, sociales y culturales
populares. Chávez
debería utilizar su popularidad y la atención que capta para
enseñar a la
población a asumir las estructuras.
Asimismo, todo el proceso parece descansar en los hombros de un
solo hombre.
Chavéz, hay que reconocerlo, por su constancia, trabajo, vocación
y entrega es
un líder ejemplar; pero se evidencian el desagrado y la
desconfianza populares
hacia la mayoría de los dirigentes revolucionarios a quienes no
se les cae la
etiqueta de políticos tradicionales. Las comunidades sólo confían
plenamente en
Chávez. A esta altura los dirigentes populares de siempre no
deben, sino
transformarse y reconocer el fin de su tiempo como protagonistas
políticos, para
ubicarse en puestos más modestos, aunque no menos importantes,
como el de
asesorar, sin castrar, a la nueva generación de revolucionarios
jóvenes quienes
son los que oxigenarán la marcha hacia el desarrollo colectivo.
El proceso
amerita nuevos líderes sociales que lo mantengan en alto en caso
de cualquier
eventualidad.
Seguro diferentes revolucionarios venezolanos identificarían
algunos otros
errores, sin embargo, sé que ellos al igual que yo estaríamos
de acuerdo en que
esta revolución todavía se encuentra en pañales y que poco a
poco todos iremos
aprendiendo a llevarla por el camino correcto en pos de nuestro más
preciado
objetivo: una sociedad más justa, verdaderamente de todos, para
todos y por
todos.
El Apoyo es Importante.
El camino ha sido duro hasta ahora, nuestros recursos todavía
son limitados para
llegar a toda la gente de nuestro propio país. La reacción sólo
espera bajar lo
suficiente la popularidad de Chávez para llamar a la población
a la
desobediencia civil y concretar un Golpe de Estado, al propio
estilo de la
Guerra Fría. Hasta ahora todos los intentos por detener la
revolución han sido
interrumpidos desde el principio cuando sólo eran mínimas
conspiraciones en los
cuarteles, pero otros modos de acabar el proceso se han manejado:
el magnicidio
y la identificación de Chávez con grupos terroristas o
narcotraficantes para
justificar la intervención militar norteamericana, entre otros.
Es importante, que la comunidad internacional esté al tanto de
lo que
verdaderamente pasa en Venezuela de manera que la injusticia
pueda terminarse en
nuestro país y quizás surgir con una propuesta de sistema
nacional que
contribuya a la salvación de la humanidad de su propia destrucción.
Confiamos
plenamente en todas las fuerzas revolucionarias que luchan por
lograr un mundo
mejor, nos solidarizamos con todas las luchas de los oprimidos y
explotados a lo
ancho y largo de la geografía planetaria y consideramos la unión
de fuerzas
revolucionarias para el alcance de las metas.
miguelcastillo@latinfusion.com
Tesista de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad
de Los Andes-
Táchira y Promotor Estadal de la Fundación Patria Joven
¿Cómo ayudar?
1. Envía la mayor cantidad de correos electrónicos que puedas a
correo@cnnenespanol.com contactenos@el-nacional.com politica@eluniversal.com
sistem@fedecamaras.org.ve http://www.globovision.com/contactenos/index.shtml
la_nueva_AD@datastrategia.com webmaster@venevision.net abenavides@televen.com
elobservador@rctv.net pidiéndoles que paren la campaña de
sabotaje en contra de
la Revolución Bolivariana.
2. Crea tu grupo de solidaridad con la Revolución Bolivariana de
Venezuela. Ya
existe uno en Chile y en Cuba.
3. Envía tu apoyo a gobierno@gobiernoenlinea.ve, ministro@mre.gov.ve
4. Evita la información sobre el proceso de transformación en
los medios
convencionales y búscala en los alternativos o en la página: .
http://www.gobiernoenlinea.ve/
5. Difunde a través de todos los medios de comunicación
posibles las verdades
del proceso revolucionario bolivariano.