La CIA y el golpe
en Venezuela
William Blum
CounterpunchTraducido para Rebelión por Germán
Leyens
¿Cómo sabemos
que la CIA fue la eminencia detrás del golpe que
derrocó a Hugo Chávez? De la misma manera como
sabemos que el sol sale todos los días. Es lo
que ha hecho siempre y no hay razón para pensar
que mañana por la mañana vaya a ser diferente.
Consideremos los crímenes de Chávez:
Condenó los ataques de EE.UU. contra Afganistán
como "combatiendo el terrorismo con
terrorismo," exigió que se terminara con
"la matanza de inocentes," levantando
fotografías de niños matados en los bombardeos
estadounidenses, dijo que sus muertes "no
tenían justificación, igual como los ataques en
Nueva York tampoco la tenían". En respuesta,
la administración Bush retiró temporalmente su
embajador.
Se mostró muy amistoso hace Fidel Castro y vendió
petróleo a Cuba a precios reducidos.
Su Ministro de Defensa pidió a la misión
militar permanente de EE.UU. en Venezuela que
desocupara sus oficinas en el cuartel general
militar en Caracas, diciendo que su presencia era
un anacronismo heredado de la guerra fría.
No cooperó en todo lo que deseaba Washington en
la guerra de EE.UU. contra las guerrillas
colombianas.
Negó acceso al espacio aéreo de Venezuela para
los vuelos contra la droga de EE.UU.
Rehusó suministrar a las agencias de
inteligencia de EE.UU. informaciones sobre la
vasta comunidad árabe de Venezuela.
Puso en duda la santidad de la globalización.
Impulsó un bloque regional de libre comercio y
la unificación de las operaciones petroleras
latinoamericanas como una manera de liberarse de
la dominación económica de EE.UU.
Visitó a Sadam Hussein en Irak y a Moammar
Gaddafy en Libia.
Y más acciones del mismo estilo a las que la
aristocracia de Washington no está acostumbrada
entre sus sirvientes.
Estados Unidos se ha esforzado por derrocar a
numerosos gobiernos por mucho menos. El
Washington Post informó desde Venezuela el 13 de
abril: "Miembros de la diversa oposición
del país han estado visitando la Embajada de EE.UU.
local en las últimas semanas, esperando obtener
ayuda de EE.UU. para derrocar a Chávez. Los
visitantes incluían a miembros activos y
retirados del ejército, dirigentes de los medios
de comunicación y políticos de la oposición.
"La oposición ha estado viniendo con una
variedad de '¿qué pasaría si?", dijo un
funcionario de EE.UU. conocedor del asunto.
"¿Qué pasaría si sucediera esto? ¿Qué
pasaría si sucediera aquello? ¿Y si ustedes lo
tomaran y lo miraran de reojo? A todas las
alternativas respondimos que no. Sabemos lo que
es un golpe, y no lo apoyaremos."
Muy bien. No apoyarían un golpe. ¿Y qué pasa
si ocurre un golpe que sí que lo quieren apoyar?
Es muy simple. No lo llaman un golpe. Lo llaman
un "cambio de gobierno" y dicen que Chávez
fue destituido "como resultado del mensaje
del pueblo venezolano". Fue una verdadera
acción democrática de base.
También llevaron a legisladores de la oposición
a Washington en los últimos meses, incluyendo
por lo menos a una delegación auspiciada por el
Instituto Internacional Republicano, parte
integral de la Fundación Nacional por la
Democracia, utilizada desde hace tiempo por la
CIA para sus operaciones clandestinas en el
exterior.
El derrocamiento de un hombre como Hugo Chávez,
culpable de tantas transgresiones, era un deber
tan "natural" para la CIA que la única
razón por la que podría no haber estado íntimamente
implicada en la operación sería que la Agencia
hubiera sido secretamente desmantelada.
14 de abril de 2002
William Blum es autor de "Asesinando la
esperanza: Intervenciones militares de EE.UU. y
de la CIA desde la II Guerra Mundial" y
"Estado canalla: una guía a la única
superpotencia del mundo". La dirección de
Blum es: Bblum6@aol.com
Más información
en ESPECIAL
CONTRA-CONTRARREVOLUCIÓN
|