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J. M. Serrat: «América forma parte de mí y yo formo parte de América»
Entrevista en el Semanario
"Magazine"
Texto de Lluís Bonet Mojica
Fotos de Francis Tsang
El nuevo disco de Joan
Manuel Serrat se titula "Cansiones" y es un recorrido
sentimental por América a través de temas clásicos, como
tangos, boleros o vallenatos, de esos países con los que Serrat
mantiene un idilio muy personal desde hace treinta años, cuando
el veto del franquismo le llevó a descubrir un mundo que
resultaría fundamental en su vida.
«América forma parte de mí y
yo formo parte de América»
Él suele definirla como una "historia de amor correspondida".
Empezó 30 años atrás, cuando Joan Manuel Serrat emprendió una
primera gira latinoamericana de cinco meses. Por entonces
arrastraba su Mayo del 68 particular. Estaba vetado en la única
televisión española existente, la oficial, porque aquel año
emblemático se había negado a representar a España en Eurovisión,
si no era cantando en catalán. Tiempos de censura y silencios,
Serrat "sólo" existía entre el público y las listas
de éxitos, que encabezaba con "Dedicado a Antonio Machado,
Poeta". Nacía su idilio con América, el descubrimiento de
otras sensibilidades, también de sufrimientos, de dictaduras
militares que terminarían desmoronándose, dejando heridas sin
cicatrizar. Y ocasionales momentos de utopía a veces
abruptamente cercenada. También conoció en aquellos lugares músicas
y canciones.
Y "Cansiones", con ese, es el título del nuevo trabajo
discográfico de Joan Manuel Serrat, cuyo lanzamiento está
previsto para el mes de octubre, sólo dos años más tarde del
éxito alcanzado por "Sombras de la China". Por vez
primera en su dilatada carrera, el artista hace público un
secreto a voces: en sus periódicos viajes por América, y al
margen del repertorio oficial, era capaz de cantar -en la
intimidad amiga- tangos, vallenatos, boleros... "Cansiones"
nos desvela el otro Serrat, dispuesto a certificar públicamente
su devoción y pasión por músicas y géneros que incorpora a su
estilo.
"Cansiones" está compuesto por 14 temas. Estos son los
países representados: Argentina (donde Serrat es conocido como
"El Nano", con "El último organito", "Fangal"),
Chile ("El cigarrito", "Mazúrquica modérnica"),
México ("Soy lo prohibido", La maquinita", "Un
mundo raro"), Cuba ("Yo sé de una mujer"), Puerto
Rico ("En la vida todo es ir"), Uruguay ("La
llamada"), Venezuela ("Sabana"), Colombia ("El
amor, amor") y Paraguay ("Mi tortolita"). Para su
grabación, Serrat no dudó en viajar a varios de estos países
para disponer de los instrumentalistas autóctonos.
Pero, como la edad nos vuelve pudorosos, acaso juguetones y
traviesos, el CD "Cansiones" viene firmado de manera
conjunta por Tarrés/Serrat. Es decir, Serrat leído al derecho o
al revés. Lo cual confirma que el artista ha decidido sacar su
otro yo. Expresado en una pieza, insólita en su ya larga carrera
(no olvidemos que también acaba de publicarse, remasterizada, su
integral discográfica), sin que suponga ninguna ruptura, sino la
consecuencia de patrias y canciones que nunca consideró ajenas,
sino compañeras de un largo viaje por el tiempo, la geografía y
la historia.
Sólo el tema titulado "Tarrés" lleva la autoría explícita
de este Serrat "americano". Y son ellos, Serrat y su
otro yo, pues resulta difícil discernir entre ambos, quienes
facilitan a los lectores del Magazine las claves de estas "Cansiones".
TARRES:
Haber metido en la la letra la palabra catalana prou
(basta) es un homenaje a mi madre, Ángeles. Tanto ella como mi
padre, Josep, obrero y antiguo anarquista, pertenecían al bando
perdedor de la Guerra Civil Española. En realidad, mi madre,
originaria de Belchite(Zaragoza), decía prau. Es mi
homenaje a ella, que solía decirme: Juanito, es que tu nunca
tienes prau , cuando yo la mareaba con mis juegos de niño.
UNA PASION EN LETRA Y MUSICA.
A lo largo de 30 años, Serrat y América se han marcado
mutuamente. El cantautor que incluso llego a exiliarse en México
durante casi un año (desde septiembre de 1975) hasta agosto de
1976), conoció allí épocas convulsas, momentos históricos y
tiempos de infamia para quienes creían en el libre ejercicio de
la libertad. Lo cierto es que Serrat y las dictaduras, incluida
por supuesto la del franquismo, nunca se llevaron bien.
El lo cuenta así:América ha resultado fundamental para mi
por varias razones. Llego ahí a finales de 1969, en plena
dictadura española. Y, por ejemplo, veo la Argentina del 69 al
74, con la caída de Onganía, las huelgas, el nacimiento de los
movimientos revolucionarios, el regreso de Perón y el inicio de
la Triple A, los desaparecidos, el asesinato de la mejor gente de
aquel país. Y voy a Chile cuando la Unidad Popular llega al
poder, la candidatura de Pablo Neruda y el golpe militar de
Pinochet. Eso no solo me marca, sino que me educa , Esos países
son para Serrat canciones y emociones, lo que viene a ser lo
mismo.
Concurren claves personales, recuerdos y un sentimiento lúdico
que prevale en todo el disco. En estas paginas(Magazine de La
Vanguardia) se recogen fragmentos de algunas canciones y la letra
intrega de Tarrés (el tema que abre el álbum), todas ellas
comentadas por el propio Serrat.
Despeje una duda inicial, ¿hablamos con Serrat o con Tarrés?
¡Con Serrat! Claro que nunca se sabe con quién estás
hablando. Pero en este caso no hay una duplicidad tan absoluta
como para que la presencia de uno provoque la ausencia del otro.
Habrá el predominio de uno de los dos, pero nunca una ausencia
total.
Todos podemos leernos al derecho y al revés. O deberíamos
intentarlo, cuando menos.
Serrat y Tarrés son eso que se llama un palíndromo.
Palabreja ardua, en verdad, pero que en catalán tiene su
equivalencia en "cap-i-cua". Una palabra más bonita y
hoy plenamente aceptada, no sólo por quienes juegan a la lotería.
Serrat y Tarrés son el comienzo y el final de una misma cosa.
Además, Tarrés también canta...
Pero hombre, ¿por qué no se lo impidió?
Es que Tarrés no se podía contener. Venía conmigo al
estudio de grabación y se empeñó. Pero no las cantará conmigo
en el escenario. Me dijo que el directo no quería hacerlo.
Curiosamente, su voz tiene la misma tesitura que la mía. La suya
tal vez sea más resacosa, más castigada por la vida.
Es que la vida del doble es muy dura.
Pues no sé si es muy dura. Porque el doble tiende a
emborracharse él, dejándote a ti la resaca.
"Cansiones" tiene dos vértices: saca usted su
otro yo y salda una deuda de gratitud.
Este último trabajo viene a llenar varias inquietudes.
Hay gente viajera que de sus periplos se trae cajas de cerillas,
ceniceros, postales... Otros van más lejos y recolectan esas
horribles bolas de cristal que, cuando les das la vuelta, nieva,
apareciendo horribles representaciones de la torre Eiffel o el
Vaticano... De América yo decidí traerme canciones que forman
parte de mi intimidad y de una profunda memoria sentimental.
Usted descubrió América, por así decirlo, en una
situación personal difícil: estaba en el punto de mira del
franquismo. ¿Esto le daba una sensibilidad especial para
conectar con la realidad de allá?
El franquismo te colocaba en una situación difícil.
Dependiendo de tu postura, claro, porque yo he conocido a muchos
españoles que durante el franquismo vivían como Dios y que
ahora manifiestan su enorme devoción por las instituciones
democráticas. Uno ha visto pasar tantas cosas, que ya no le
sorprende nada de las actitudes humanas. Si uno estaba enfrentado
a la dictadura en España, contemplaba aquellos países de otra
manera. Era muy atractivo seguir un proceso democrático como el
que ocurrió en Chile. ¡Ver cómo un país votaba y había
partidos políticos, mítines! Eran cosas que yo, recién llegado
del franquismo, ignoraba. Cosas que seguían alimentando la
esperanza de que algún día también ocurrieran en mi país.
Poco podía imaginarme que, en Chile, la situación derivaría
hacia el golpe militar de Pinochet, finalmente cazado por la
historia y víctima de su propia infamia. Entonces, yo esperaba
que las cosas en España cambiaran. No sólo como después lo han
hecho, porque la realidad siempre se queda corta en función de
tus sueños.
Un disco como este no deja de resaltar que el continente
americano es producto del mestizaje. Usted, por sus padres, un
catalán y una aragonesa, también lo es. Como todos nosotros.
Pero no parecen correr buenos tiempos para la noción del
mestizaje en esta Europa cada vez más xenófoba.
Los indígenas eran gente propensa al mestizaje. Pero de
saber lo que se les venía encima, tal vez no se hubieran sentido
tan orgullosos del mestizaje. Como Cataluña y otros lugares, lo
quieran o no algunos. Les guste o no les guste. A mí el
mestizaje me parece muy saludable. Porque de alguna manera
provoca que las especies mejoren constantemente. Las razas puras
tienden todas a enfermedades hereditarias, a volverse débiles física
y moralmente. Creo que Europa sabe que el camino hacia el
mestizaje resulta inevitable. Pero en lugar de orientarlo con
inteligencia, esta Europa cada vez más vieja es también cada día
más cobarde, mezquina y miserable. Pero la propia naturaleza se
encarga de arreglar por la vía rápida lo que el hombre no es
capaz de solucionar con inteligencia.
Seleccionar las canciones habrá resultado complejo.
Elegir siempre es comprometido.
Este disco no es una selección, sino el resultado de
muchos años de amistades, de descubrimientos, sinceridades y
sensibilidades cercanas. No he tratado de escoger ni realizar una
antología. Podrían figurar estas canciones o perfectamente
otras. Pero se trataba de un trabajo que debía quedar resumido
de alguna forma.
Cabe imaginar que tampoco era cuestión de poner los temas
más conocidos.
Lo que yo he buscado, por encima de todo, es un manojo de
canciones que sirvieran para expresarme. En este sentido,
probablemente el mayor halago que vengo escuchando por parte de
quienes ya conocen el disco ha sido que, en todos los casos,
parecen canciones mías. Quiero decir que esas canciones pasan
por mi modo de entenderlas, por las noches y noches que yo las he
cantado, solo o acompañado, o sencillamente por echar a volar un
pensamiento.
Por cierto, parece ser que su padre cantaba tangos.
Sí, mi padre cantaba tangos. Los cantaba con mucho corazón,
con tanto corazón como dificultad. El afecto mío por el tango
nace de mi padre, del mismo modo que el de la copla procede de mi
madre, como también la zarzuela. Mi afición a la copla y la
zarzuela son de vía materna; el tango y los Cors de Clavé
vienen de vía paterna. A los dos debo agradecerles estas cosas.
Mi padre se quedó limpiando cocinas de gas y revisando
contadores; mi madre, cosiendo pijamas y haciendo camas. De no
ser por ellos, difícilmente yo hubiera tenido por el tango, la
copla, la zarzuela o la canción popular catalana la relación y
el afecto que les profeso.
Digamos que algunos de los temas son extremadamente
sensuales, lascivos, lúbricos.
Porque en las canciones de este disco también existe un
sentimiento muy lúdico y sensual. Como en general posee toda la
música de América Latina. El tango, el son o el bolero son
sensuales por naturaleza y sus temáticas forman parte de la vida
de la gente.
El tema "Yo sé de una mujer" casi constituye un
homenaje a las que nuestros mayores llamaban "mujeres de la
vida", un eufemismo precioso.
Las putas son profesionales a las que cabe homenajear y
devolver la ternura, consuelo, compañía y ayuda que han
prestado a lo largo de la historia de la humanidad. Siguen haciéndolo.
Hay, con perdón, otras putas que no están ejerciendo
necesariamente la prostitución. Las primeras merecen mi más
absoluto respeto; las otras, no.
La letra de "Soy lo prohibido" tiene tela:
"Soy ese amor que negarás / para salvar tu dignidad / Soy
ese beso que se da...".
¡No siga! A estas alturas del partido, amigo mío, uno ya
no está para este tipo de cosas. Cualquiera de las que, en este
sentido, me ocurra en la vida, la consideraré un regalo de la
madre naturaleza.
¿Interpretar esos temas ajenos, llevándolos a su terreno,
no puede despistar al público?
No es que no me atreviera a cantar esas canciones.
Consideraba que formaban parte de otro espacio, de otro momento.
Debo reconocer que, en realidad, este disco empecé a prepararlo,
incluso a grabarlo, hará cosa de un par de décadas, o incluso
antes. Fue con Willy Bascuñán y un par de amigos más. Conservo
las grabaciones. Estoy hablando de unos 25 años atrás. Empecé
a hacer un disco que estaba mucho más próximo a lo que puede
ser la música folklórica y, en general, la música andina.
No es el caso de "Cansiones".
No. Aquí, por lo general, las canciones son mucho más
costeñas que andinas. El tango argentino, el vallenato
colombiano. Al escoger los temas no quise rehuir ni equilibrar
nada. No ha habido un planteamiento, digamos que estalinista, ni
tampoco que todo el mundo se sintiera representado. He procurado
zafarme de estos sistemas reductores. Hay países americanos de
los que no aparece ninguna canción. Lo cual no significa que no
me guste lo que se hace allí.
¿Ha resultado complejo el proceso de grabación?
Se realizó en cinco estudios, pero no ha sido tan
complicado. En un primer estudio realizamos la preproducción,
que es lo normal. Hay quien la hace en casa, pero yo no vivo
rodeado de aparatos. Lo primero que hay que decir de un disco
como este es que se trata de un trabajo totalmente acústico. No
hay máquinas, "sampler", secuencias. Todo el sonido es
acústico. Lo cual, naturalmente, se nota. Se ha grabado,
fundamentalmente, en los estudios Zanfonía. Pero hay cosas que
necesitan un perfume especial y que no pueden conseguirse aquí,
ni con músicos de aquí. Si necesitas un sonido determinado y
unos instrumentos concretos, debes ir al lugar donde se
encuentran.
Vamos, que la autenticidad no se improvisa.
Si quieres grabar un tipo de guitarra flamenca, sabes con
quién y dónde tienes que hacerlo. Si es un acordeón de
vallenato, debes buscar al Cocha Molina, que me parece el mejor
acordeonista que hay. Si quieres un guacharaquero bueno, debes
llamar a alguien que sepa tocar de verdad la guacharaca, un
colombiano costeño. Claro que para quienes han colaborado en el
disco también ha sido difícil. Por ejemplo, no se trataba de
grabar un par de tangos, sino dos canciones que tuvieran perfume
de tango. El perfume que les da Rodolfo Mederos.
Sin embargo, el disco es muy homogéneo.
Sólo puedes conseguir esa sensación de homogeneidad a
partir de mucho trabajo. Pero un artista tiene la obligación de
transmitir la sencillez, no la dificultad de la elaboración. No
agobiemos al espectador. La dificultad te la tienes que comer tú.
Debes transmitir un trabajo elaborado a la vez que sencillo; que
parezca que lo has hecho en la esquina de tu casa. Aunque cuesta
esfuerzo, claro que cuesta. Pero no debe notarse.
Es que hoy día parece que todo lo hagan las máquinas, el
ordenador...
Pero esto no es verdad. La gente puede llegar a creer que
hoy graba discos el más bobo y que las máquinas lo hacen todo.
No es así. Se trata de una falacia.
No faltará quien considere que el Serrat intérprete de
otros lo tiene más fácil que el Serrat cantautor.
Ocurre todo lo contrario. Juntamente con, que es donde he
trabajado más en mi vida, "Cansiones" me ha llevado
mucho tiempo, mucha búsqueda. Los repertorios ajenos ofrecen una
terrible dificultas. "Parecen canciones tuyas", te
dicen. Lo cual significa que las has masticado, que te las has
hecho tuyas, que de alguna manera la selección ha estado en
función de un pensamiento que va contigo y que tú también has
ido transmitiendo en las 300 canciones que llevas escritas desde
que empezaste. Porque compruebas que hay coincidencias y que, en
definitiva, las canciones que admiras de los demás tampoco te
son ajenas.
Ante todo "Cansiones" es el resultado de su
historia de amor correspondida con América.
También hay una historia compartida. En definitiva, América
forma parte de mí y yo formo parte de América. Hay dedicatorias
a una serie de gente que me ha ayudado en mis largas estancias
por aquellas tierras. Gente muy conocida de la música americana,
pero también gente no famosa, más bien anónima. Yo creo que
ningún trabajo en la vida es obra de nadie en particular. Nadie
inventa nada. Todo lo que un hombre es capaz de hacer es porque
otros le han enseñado a hacerlo, le han ayudado a hacerlo o lo
están haciendo con él.
Algunos temas muestran de manera diáfana un surrealismo
muy americano. Por ejemplo, la canción popular mexicana "La
maquinita".
Es una canción de un surrealismo absoluto. Alejo
Carpenter afirmaba algo así como que "en América el
surrealismo es algo tan natural como la lluvia y el dolor".
Allí, el surrealismo no se discute en los cafés, se vive en la
calle. Y el llamado realismo mágico de su literatura no es otra
cosa que surrealismo. No puede compararse con el surrealismo de
los pioneros franceses o el de Dalí, claro. Ahí está México,
un país tan surrealista que ha mantenido durante 71 años en el
poder a un partido político llamado Partido Revolucionario
Institucional (PRI). ¡Si esto no es surrealista...! ¿Cómo
puede estar institucionalizado un partido verdaderamente
revolucionario? "La maquinita" es un homenaje a la
canción popular. Como dice su letra: "Cantando canciones /
pasamos la vida / un poco más divertida".
Hay otra canción popular, colombiana y muy lasciva,
llamada "El amor, amor", en la que usted se aproxima al
flamenco.
"El amor, amor" es el primer vallenato que
existe, el primero conocido. De lo que podía escoger, dentro de
la canción costeña, me quedé con este vallenato que daba mayor
capacidad de imaginación. Lo he mezclado con la rumba catalana.
Se complementan perfectamente. Cuando la gente escuche esta canción
verá que el acordeón de guacharaca va a tiempo de vallenato,
mientras que cajón y guitarras siguen el ritmo de la rumba
catalana. No es fusión, hoy tan de moda. La música es universal.
Hoy en día se tiende a uniformizarlo a todo, a etiquetar,
incluso en el terreno musical.
Con la música del Caribe cuesta mucho hacer separaciones
suficientemente claras. Porque eso que llaman salsa... La salsa
es un término que no identifica nada, porque etiquetan como
salsa una cumbia, un merengue, un vallenato, un mambo. Al final
todo acabará siendo salsa. Pero no resulta difícil comprender
que pueden incorporarse guitarras flamencas a un vallenato,
porque este instrumento, la guitarra, llegó allí antes que el
acordeón, que introdujeron después los alemanes.
El disco también incluye un tema paraguayo, "Che
pykasumi" ("Mi tortolita"), alguna de cuyas
estrofas interpreta usted en lengua guaraní.
Trato de aportar mi reconocimiento y homenaje a lo que
realmente es América. Porque nosotros hablamos de Hispanoamérica,
de Latinoamérica, Iberoamérica, pero nunca aludimos a una América
que habla en quechua, en aimará, en guaraní, en maya... Una
serie de idiomas que fueron depredados por una cultura que llegó
después. El guaraní es una lengua viva en Paraguay y también
en algunas zonas de Argentina.
Háblenos de "La llamada", pieza que clausura el
disco.
De Uruguay quería cantar carias cosas y acabé escogiendo
esta marcha de carnaval. Siempre digo que si alguna vez me pierdo
y no saben mi paradero, lo más probable es que me encuentre en
Montevideo. Tal vez no sea divertida, luminosa y espléndida,
pero Montevideo es una ciudad muy entrañable. El mismo día que
fui a grabar este tema, llamé a músicos negros amigos míos y
les dije: "Montadme una cuerda de tambores, que vengo a
grabar esto". Acabamos el trabajo un fin de semana, y los
fines de semana, en Montevideo, los grupos de carnaval salen a
"batucar" por la calle. Yo siempre me voy con los
negros, que son quienes lo hacen mejor. Pero hay dos tipos de
negros: los africanos y los brasileños. Me voy a tocar con los
africanos. Cogí los tambores y marché con mis amigos. El juego
consiste en subir diez calles y volverlas a bajar. Tocando los
tambores y mamando como locos, porque llevan aguardiente consigo.
¡Con un personal que va por ahí! Yo iba apartando manos
constantemente: "¡Quita la mano, que no llevo ahí la
cartera!". Vamos, que aquello no son los Campos Elíseos.
Pero es maravilloso, la gente te va dando besos y si levantas la
vista, ves los balcones abarrotados.
¿Cómo sería Serrat sin su vertiente americana?
Lo ignoro. Sólo sé que, espiritualmente, mucho más
pobre. Me siento muy satisfecho de que la fortuna, el azar y los
accidentes de la vida me llevaran por donde me han llevado.
Hubiera preferido que algunos acontecimientos que me tocaron
vivir derivaran de otra forma. Que Argentina no hubiera tenido
que soportar la terrible dictadura de los años 70, eso que, irónicamente,
los militares llamaban "el proceso". Habría sido mucho
más feliz si en Chile el gobierno de la Unidad Popular de
Salvador Allende hubiera podido emprender unos caminos de sueños
que planteaba, sin que la traición y los intereses de ciertos
grupos primaran sobre el interés común. Me sentiría más
satisfecho si América dispusiera hoy de unos caminos de progreso,
de libertad y de una estabilidad que lamentablemente no tiene.
Pero me siento muy orgulloso del cariño que recibo por parte de
aquellos países y también muy comprometido con tierras y gentes
que no me son ajenas, sino todo lo contrario.