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Indígenas de América
Latina han sido las más grandes víctimas del neoliberalismo
Coinciden en Monterrey delegados a
la Asamblea social otro mundo es posible
David Carrizales y Enrique Méndez, La Jornada
Duras críticas al Plan Puebla-Panamá. Ese proyecto forma parte de la reordenación del gran capital. Afectará negativamente a 120 comunidades en varios estados del país
Las comunidades campesinas de México
y América Latina, sobre todo las indígenas, han sido las más
grandes víctimas del sistema neoliberal, porque también han
sido las que mejor han resistido a los embates de las
trasnacionales para apoderarse de las riquezas de la
biodiversidad, se dijo en la mesa de trabajo que analiza los
efectos de dicho modelo económico en el área rural, dentro de
la Asamblea social otro mundo es posible, que impulsó el Foro
Social Mexicano.
Aldo González, dirigente indígena de Oaxaca y ex alcalde de San
Pablo de Guelatao, afirmó que México tiene 60 millones de
pobres y 65 por ciento de ellos vive en la zonas rurales, no
obstante que México es un país con población mayoritariamente
urbana.
''Los campesinos ya no producen ni el maíz que se comen''
Agregó que como resultado de las políticas globalizadoras, los
campesinos indígenas de México ya no producen ni el maíz que
se comen, porque se les ha inducido a otros cultivos como el café
o a la explotación forestal, para que puedan comprar el grano básico,
dándose así un atentado directo contra lo que constituye ''el
centro de la cultura y la resistencia indígena''.
Expuso González que la mayor riqueza en flora y fauna que hay en
el planeta -y que interesa sobremanera a las grandes potencias
económicas mundiales- coincidentemente existe en las zonas indígenas
del continente americano, ''por eso vienen sobre nuestras tierras
con programas como el Plan Puebla-Panamá y el Plan Colombia''.
En ese sentido, apuntó que por eso el gobierno de Vicente Fox
Quesada, al igual que el de Ernesto Zedillo Ponce de León y
anteriores, se niegan a reconocer los derechos de los pueblos
indios sobre sus tierras, porque saben de su oposición a que
sean objeto de la depredación.
Según González, el ex presidente Carlos Salinas de Gortari dio
el primer paso para privar a los campesinos de sus tierras cuando
impulsó la privatización del ejido, haciendo posible que
pudieran vender sus parcelas.
Asimismo, expuso que para terminar con la costumbre centenaria de
los indígenas de tomar sus decisiones en forma colectiva, el
gobierno impuso programas como el Progresa y el Procampo,
individualizando los apoyos.
En tanto, Mariana Hernández Sosa, lideresa indígena oaxaqueña,
señaló que el campo mexicano está muriendo por el efecto de
las políticas neoliberales que han provocado el desplome de los
precios de los productos agrícolas, presentándose fenómenos
como la migración, con lo cual los campesinos han tenido que
emplearse con salarios miserables en empresas maquiladoras, sin
derechos laborales, o bien arriesgar su vida intentando cruzar la
frontera estadunidense.
Por otro lado, en la mesa sobre los efectos del neoliberalismo
contra la paz mundial, Nuria Fernández impulsó un acuerdo para
condenar ''la agresión israelí contra el pueblo palestino'',
además de reforzar las protestas que cada jueves se realizan
frente a la embajada de Israel en México, y otros se
manifestaron por efectuar un plantón permanente.
Por lo que hace a la mesa de libre comercio -que revisó los
principales tratados comerciales en el mundo-, el secretario de
Movimientos Sociales del CEN del Partido de la Revolución Democrática
(PRD) e integrante del Consejo Nacional Indígena, Abelardo
Torres, afirmó que el Plan Puebla-Panamá afectará a 120
comunidades de los estados donde se construirá la
infraestructura necesaria para echar a andar ese proyecto.
El mundo, repartido en tres grandes bloques
En la discusión presentó la síntesis de un documento de análisis
sobre el PPP, y dijo que este proyecto forma parte de la ''reordenación
del gran capital'' de un puñado de hombres poderosos ''que se
reparten el mundo en términos de mercado en tres grandes bloques:
el asiático, dominado por Japón; el de la Unión Europea, y el
de Occidente, en el que impera Estados Unidos''.
Cada uno de esos bloques, insistió, impone a otras naciones los
tratados comerciales para garantizar lo que no tienen sus socios
industriales: petróleo, agua, terrenos y mano de obra barata.
En pocos meses, anticipó, los indígenas se verán involucrados
en movilizaciones, porque no están dispuestos a ser desalojados
de sus tierras por un proyecto para el que no fueron consultados.
Mientras, el académico Víctor Acuña, integrante de la Red
Mexicana contra el Libre Comercio, afirmó que los acuerdos
internacionales sólo contribuyen a reducir los costos de las
empresas transnacionales, pero condenan a los países ''a una
especialización, la miseria, y aumenta la distancia entre el
desarrollo y la pobreza''.
Los tratados comerciales, abundó, no sólo no han contribuido al
desarrollo industrial de los países donde se depositan los
capitales, sino que acaban con la infraestructura local y la
sustituyen por grandes maquiladoras, ''que no son parte del
proceso industrial, sino únicamente del ensamble''.