| Eduardo
Galeano - Huilka 1903
La paz
Huilka
Los
liberales bolivianos han ganado la guerra contra
los conservadores. Mejor dicho, la ganó para
ellos el ejército indio de Pablo Zárate Huilka.
Fueron hechas por la indiada las hazañas que se
atribuyen los bigotudos militares.
El coronel José Manuel Pando, jefe liberal, había
prometido a los soldados de Huilka la emancipación
de toda servidumbre y la recuperación de la
tierra. De batalla en batalla, Huilka iba
implantando el poder indio: a su paso por los
pueblos, devolvía a las comunidades las tierras
usurpadas y degollaba a quien vistiera pantalón.
Derrotados los conservadores, el coronel Pando se
hace general y presidente. Entonces declara, con
todas las letras:
- Los indios son seres inferiores. Su eliminación
no es un delito.
Y procede. Fusila a muchos. A Huilka, su
imprescindible aliado de la víspera, lo mata
varias veces, por bala, filo y soga. Pero en las
noches de lluvia Huilka espera al presidente
Pando a la salida del palacio de gobierno y le
clava los ojos, sin decir palabra, hasta que
Pando desvía la mirada.
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