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Entrevista a Hugo Chávez : "Los golpistas no quieren diálogo, sólo el poder "
La Jornada
Después del efímero aunque cruento intento de golpe de Estado
del 11 de abril, las tareas del mandatario se han multiplicado,
"y noto en el pueblo venezolano un despertar colectivo luego
de la asonada, como si la revolución bolivariana hubiera
renacido con mayor vigor"
Es difícil seguir los pasos del presidente Hugo Chávez, porque
se desplaza con rapidez asombrosa. Trabaja sin descanso y, como
dice una anciana seguidora desde sus primeros tiempos, "se
multiplica como el pan". Lo acompañamos a Barquisimeto,
bella y antigua ciudad que cumplió 450 años el pasado 15 de
septiembre, y el recibimiento popular fue impactante.
Algunas mujeres nos detienen para pedir solidaridad y "verdad",
cuando caminamos por la plaza del lugar junto al periodista
chileno Manuel Cabieses.
Elisa, una mujer de 47 años, llora junto a su hija adolescente y
tomándome la mano suplica que no dejemos sola a Venezuela y que
los periodistas digamos al mundo la verdad que silencian los
medios de comunicación en su país.
"No queremos que se vaya Chávez, si él se va o si le hacen
algo puede llegar a ser como Colombia, que nunca tuvo paz después
que mataron a Jorge Eliecer Gaitán.
Los venezolanos no queremos vivir muriendo todo un siglo. Tenemos
derecho a tener el gobierno que elegimos", dijo.
Ese es en general el clima que nos va rodeando desde Caracas. Chávez
hablará en el acto junto a los gobernantes locales, luego va
hacia una escuela, en momentos en que el gobierno ha dispuesto
avanzar en la creación masiva de los prescolares Simoncito.
Desde allí -con el fondo de la bullanguería de niños jugando
en un parque nuevo y una multitud que afuera lo escucha,
interviene, aplaude y espera incansable hasta verlo de cerca-
transmite bajo una carpa su programa televisivo Aló Presidente.
Su comunicación con la población es abierta, espontánea,
alegre, desprejuiciada y esencialmente libre de ambas partes.
Las tareas de Chávez se han multiplicado después del efímero,
aunque cruento golpe de Estado que por dos días tuvo en suspenso
a su país y a América Latina, el pasado 11 de abril, y dice que
aún sin cerrar las heridas del gran dolor que significaron las víctimas
de lo que considera una acción delirante, "ha sucedido como
un despertar colectivo que puso todo en movimiento", como si
la revolución bolivariana hubiera renacido con mayor vigor.
Sabe -lo que por otra parte es evidente- que está sometido a una
guerra de medios informativos, y que aquí sucede el hecho inédito
de que el gobierno aparece resolviendo la situación como si
fuera el vehículo "clandestino" de la información,
inventando estrategias de comunicación alternativa para llegar
al pueblo.
Aló Presidente es un programa televisivo visto masivamente; es
una forma de contacto y respuesta a la ofensiva mediática que se
ha renovado en estos tiempos.
"Hemos entrado a una época muy desafiante, pero nosotros
seguimos trabajando sin descanso, a pesar de todas las
obstrucciones, los obstáculos, las campañas; hemos tendido la
mano, pero sectores de ellos (los golpistas) no quieren la mano
ni el diálogo, sólo el poder, como sea, violentando los
principios democráticos que dicen defender", dice Chávez a
La Jornada.
Aquí la oposición está abiertamente en el golpismo. El propio
ex presidente Carlos Andrés Pérez ha escrito en un periódico
europeo que a Chávez sólo se le puede sacar violentamente.
Adios al camino radical
Pero ahora algunos sectores comienzan a alejarse de las acciones
más radicales.
Se busca destituir a Chávez por vías judicial, militar (quizá
menos), política, económica, y es la prensa, en manos del poder
económico, la que marca las líneas para cubrir todos esos
frentes, la única estructura visible y más coherente de la
estrategia golpista, por lo que algunos analistas hablan ya de
"terrorismo mediático" en el país.
"Lamentablemente algunos sectores de la oposición parecen
no haber entendido nada. Son ciegos, no vieron ni ven la reacción
de este pueblo y tratan de encubrir con nuevas operaciones sucias
y lamentables la verdad sobre aquellos sucesos del golpe de
Estado. Y eso, cuando ya están en nuestras manos pruebas
irrefutables de lo que sucedió el 11 de abril, y tenemos mucho más",
señala.
"Hace pocos días -agrega- apareció un video en el cual un
periodista internacional hizo revelaciones públicas
sorprendentes y relató cómo lo llamaron el día del golpe, en
la misma mañana, y mucho antes de que cayera el primer muerto en
esos acontecimientos a manos de francotiradores, que no eran
nuestros precisamente, y esos golpistas estaban tranquilamente ya
grabando un mensaje, donde decían que el presidente Chávez
estaba matando al pueblo y que ya había seis muertos. Es decir,
aún no había muertos y ya se habían preparado para empezar con
muertos y cargarlos a nosotros. Ellos estaban preparando esas
muertes. Las pruebas siguen saliendo. Y tenemos otras filmaciones
de periodistas extranjeros".
Y cada vez "hay más hilos que atan el esquema de una
conspiración cobarde, una acción canallesca. Tenemos, y lo
hemos hecho público, otro video muy importante donde vamos
investigando y uniendo hilos y pruebas irrefutables, y resulta
que yo soy el culpable del golpe, de las muertes, de todo. Está
claro hasta para un ciego de qué se trata esta campaña",
dice el presidente.
Añade que "por eso sigue siendo extraordinario ese hecho
que significó la reacción cívico-militar para rechazar el
golpe de Estado, cuyos primeros actos demostraron hasta dónde se
iba a llegar contra el pueblo de Venezuela y cuál era la
estrategia terrorista, porque eso era lo que se iba a implementar
luego, masivamente, sobre el pueblo y los seguidores de la
revolución bolivariana. Es un hecho inédito en el mundo lo
sucedido, cuando un pueblo junto a los militares patriotas
barrieron con una tiranía que mostró su rostro verdadero en
horas".
Chávez advierte que la población venezolana ratificó en su
acción antes y en su actitud ahora la confianza en la democracia
y en los procesos electorales, "y por eso pide justicia,
pero lamentablemente las presiones y otros métodos han llevado
al Tribunal Supremo a decir que no hubo golpe, y la gente siente
esto como una temible impunidad. Hay quienes no quieren ver lo
obvio y resulta que a un presidente que repone el pueblo lanzado
a la calle lo quieren sacar en nombre del pueblo. Es una historia
increíble, del mundo al revés".
El mandatario recuerda que el gobierno ha estado bajo una intensa
presión después de aquella asonada: " Esta presión creyó
poder actuar sobre aquellas heridas. Son grandes heridas y también
en lo personal ver a algunos amigos participar de aquella acción.
Uno debe decirlo, porque así se siente. Sin embargo, ese dolor
dura un tiempo y después uno cura esas heridas porque el bálsamo
es el pueblo".
Afirma que es increíble para él cuando ve a la gente que lo
abraza, "me espera, me demuestra amor y lealtad. Eso cura
todo y también demanda. Pero la oposición se niega a mirar esa
realidad. Es que por un traidor hay 100 mil que no lo son, y éstos
son de una enorme y poderosa dignidad".
Operación desgaste
Chávez cree que la oposición hizo muy mal sus cálculos, "y
sigue haciéndolo. Ellos vinieron jugando a que tenían el apoyo
popular. Jugaron al desgaste y publicaban encuestas en las
primeras planas de sus periódicos diciendo que me había venido
abajo, que sólo 20 por ciento me apoyaba, y creo que terminaron
creyendo su propia falsificación. Ese experto, que habló de que
teníamos sólo 20 por ciento y que ya no contábámos con
respaldo popular, sabía que no era cierto. Pero todo eso era y
forma parte de la campaña desestabilizadora".
La oposición pensó que el pueblo "nos iba a traicionar, y
trabajaron fuerte para dividir a las fuerzas armadas, con la
tesis de la cubanización, de la guerrilla colombiana".
Recurrieron a cuanto encontraron, y lo siguen haciendo como si
nada hubiera pasado, y trazaron planes que se derrumbaron por
ineficaces y falsos".
Fue un trabajo sicológico, dice, y "pensaron que el pueblo
y las fuerzas armadas iban a aceptar lo que estaban haciendo, aun
a regañadientes o por el terror, y se llevaron la gran sorpresa,
los de aquí y los que los apoyaron fuera del país. La reacción
fue increíble. El pueblo tomó las calles junto a soldados, los
patriotas de verdad. Entonces, los golpistas se encontraron
frente a la realidad y ahora, por más que continúan teniendo el
apoyo mediático, es muy difícil lavarse el rostro después de
esos hechos".
-La oposición parece muy desesperada en sus distintas
acciones. ¿No es esto muy peligroso?.
-Nosotros hemos retomado la ofensiva. En estos días mostramos
ese video al que hice referencia y que fue una exposición pública
de Otto Neustadt, ex corresponsal de CNN, en la Universidad de
Caracas. No es posible volverse atrás de eso, de ese impactante
testimonio, porque hay muchos testigos y aún pretenden decir que
no hubo golpe cuando en todo el mundo se reconoce que sí sucedió.
¿Y qué es sino un golpe de Estado la detención de un
presidente constitucional y la disolución del Congreso, la
Constitución, la justicia, de todo? ¿Y qué es si no la matanza,
la persecución de miles de personas en pocas horas, todo aquello
que ya se conoce muy bien a nivel mundial?.
"Se han desprestigiado enormemente, pero están desesperados
porque no quieren que pase el tiempo y se reconstruya lo que
intentaron destruir. Lo que pasa es que con su acción han
terminado ayudando a que se fortalezca un proceso popular
indetenible, además de que nuestro gobierno ha comenzado a
recibir mucho apoyo externo. Hemos sido serios, reconocido
errores y nos hemos dedicado más de lleno a las demandas
prioritarias de una sociedad que viene golpeada desde hace muchos
años, y a todo aquello que ahora está en la primera línea de
las necesidades de nuestra gente. Y en esto no nos detienen
aunque hagan las campañas más increíbles. Ahora buscan golpes
económicos, mediáticos, institucionales. Y pasan los días y Chávez
no cae... y entonces desesperan, atacan y siguen desprestigiándose,
y se dividen".
-¿Qué ha pasado a nivel pueblo?
-Bueno, sólo hay que verlo. Por donde voy la gente está allí
multitudinariamente demandando que no afloje, y hay quienes se
desesperan ante la impotencia de las campañas que hacen contra
nosotros y el pueblo. Pero es asombroso cómo todo resurgió con
más fuerza. Por ejemplo, hace tiempo tratábamos de conformar un
movimiento estudiantil. Después del golpe se ha constituido la
Federación Bolivariana de Estudiantes. Después del golpe también
se realizó el Congreso Nacional de Trabajadores que lleva hacia
una Central Bolivariana, con los campesinos, los indígenas. Los
golpistas debieron analizar que los trabajadores nunca pararon,
se negaron a seguir la ofensiva mediática y el llamado al paro y
a la huelga general.
"Nunca se paró el país, a pesar de llamados, amenazas y la
feroz ofensiva mediática, que ni siquiera logró confundir a
mucha gente La educación no paró, ni la salud, salvo algunos
sitios, pero al sistema nacional no pudieron pararlo.
Funcionó la administración pública, las industrias siderúrgicas,
los grandes sindicatos no se plegaron, aunque no están todos con
nosotros, tampoco pararon los trabajadores petroleros, pero los
funcionarios de la elite tecnocrática hicieron su sabotaje desde
las computadoras, retiraron tarjetas e impidieron la normal
salida de petróleo. Los propios militares han reflexionado y
generado nuevas formas organizativas. Habíamos perdido muchos
contactos orgánicos con cuadros medios. No los atendíamos como
es debido. El intento de golpe de Estado nos ha llevado a la
autocrítica, en todos los aspectos. Y entonces, crecen los
partidos a nuestro alrededor; hemos sido desbordados por la masa,
por un pueblo que se dio cuenta de sus posibilidades mediante la
movilización.
"Después de haber vivido esas horas trágicas de un partido
perseguido, la mayor parte de sus dirigentes presos, en la
clandestinidad, incomunicados varios ministros, escondidos otros,
y un grupo de ellos que se fue a las calles y organizó los
movimientos populares, que estaban decididos a impedir que se
acabara el proceso democrático y marchaban en un lugar y otro.
No teníamos radios, televisión, periódicos, pero Radio Bemba
funcionó, las redes funcionaron, y esto que sucedió fue algo inédito
en el mundo. Recientemente en Johannesburgo una mandataria
africana muy querida me dijo 'usted es un milagro ambulante', y
yo le respondí que el milagro ambulante es el pueblo de
Venezuela".
-Durante el intento de golpe fue clave la decisión de altos
oficiales y tropas de no prestarse a violentar la Constitución,
y fueron claves para rescatarlo a usted actuando junto al pueblo.
¿Qué ha sucedido en estos meses en lo militar? .
-Aunque fue muy dolorosa la traición de algunos militares,
debemos analizar que los golpistas tenían más de 20 generales y
almirantes y no lograron alzar ningún batallón, y eso nunca se
dijo, porque no pudieron hacerlo, además de esa campaña
macabramente planificada, donde hablaban anticipadamente de los
muertos que pensaban provocar para achacarlos al gobierno; la
actuación del pueblo y los militares patriotas dice mucho más
de lo que yo pueda decir.
"Sucedió, sí, y hay que decirlo, que como anularon las
comunicaciones muchos militares se confundieron. Sólo circulaba
la información de los golpistas y se decía que Chávez estaba
matando al pueblo, cuando eran ellos los que tiraban contra
nosotros. Eso dejó paralizados a algunos oficiales honestos, que
no apoyaron el golpe. Otros no creyeron en los golpistas y se
dieron muy dignas y gloriosas posiciones en ese mapa militar de
esos días. Gente que al frente de tropas, consultando con ellas,
decidieron en conjunto no acatar al mando golpista y le dijeron
no, cuando yo ya estaba detenido, dispuestos a enfrentarse a lo
que fuera, hasta en batallones muy lejanos en la selva. Hay una
historia escrita con nombres y figuras ya conocidas y otra no
escrita de lo que sucedió en esas horas y que produjo el hecho
inédito de parar un golpe que estaba respaldado con tanto poder
local y externo... Bueno, y todo eso hizo reflexionar a muchos
militares y también a nosotros en el gobierno.
"Como dice mucha gente, fue el despertar en pocas horas
después de tocar la pesadilla y darse cuenta de que pudo ser
realidad. Todos aprendimos y vimos nuestras propias debilidades y
errores, y también nuestra enorme fortaleza, que es la fortaleza
del pueblo. Nosotros analizamos también si teníamos o no una
acción alternativa ante una situación como la que se planteó.
Nos obligaron a verlo todo, y ahora hay una gran conciencia después
de ver hacia dónde se hubiera podido llevar al país".
-Hay antes y después del golpe.
-Hay un antes y un después del golpe, donde se marcó en qué
parte no estábamos haciendo lo que nosotros debíamos hacer, y
valoramos lo que estábamos haciendo bien como para molestar de
tal manera al poder establecido. Y ahí vimos lo que es el poder
de un pueblo movilizado. Yo había dicho alguna vez, en una
entrevista, que ese poder que se está transformando en contra
del poder establecido tiene que ser muy grande, y si no lo
movilizamos, no lo aceleramos, no le damos sentido estratégico,
no se podrá terminar con tantas injusticias del poder
establecido que, aunque débil, tiene muchos y poderosos
elementos de control.. Y allí, en esas horas, se vio el gran
poder del pueblo, el milagro de su presencia.
-¿Cómo ve el frente opositor, que en estos días aparece
como muy apresurado por sacarlo del gobierno, tanto que hasta
anunciaron un septiembre negro?.
-Hay señales de fisuras en esa oposición, y algunos sectores
parecen desvincularse de la ruta golpista. La alianza entre ellos,
lo que los une, es estar contra Chávez, pero eso no es
suficiente; no tienen liderazgos sino competencias feroces, y los
dueños de los medios asumen posiciones políticas muy claramente
definidas, toman partido abiertamente y sus directivos tienen
intenciones políticas.
La Central de Trabajadores de Venezuela busca también
protagonismo político y pierde imagen acompañando a las cúpulas
empresariales en lugar de luchar por los derechos de los
trabajadores. No hay sector que tenga una fuerza verdadera, y a
medida que pasan los meses y Chávez no se va, se desesperan y
cometen errores burdos que los desnudan ante el mundo. Hacen
marchas y fracasan, como el trancazo que intentaron Y eso enoja
al pueblo, y cada paso que dan no hace sino mostrar quién es quién
en este país.
"Un pueblo al que descalifican a diario, al que humillan en
sus periódicos, que ve todos los días cómo inventan calumnias,
un pueblo que ve que el Tribunal Supremo de Justicia determina
que no hubo golpe después de todo lo sucedido y de lo que ha
dicho la comunidad internacional, es un pueblo que pide y exige
justicia. Hay sectores de oposición irracional, absolutamente
irracional, y hay otros que parecen ver la realidad, y se nota en
declaraciones públicas, en los mensajes que hacen llegar por
debajo. Hay una oposición que se viene deslindando de esa otra
que está pegada a la que llaman 'agenda oculta del golpe'. Hay
también muchos que se avergonzaron de haber participado cuando
vieron la realidad, los sucesos que sacaron a lo más terrible
del fascismo durante el golpe".
-¿Qué posibilidades tienen?.
-Están buscando varias acciones a la vez, en lo económico, lo
político, en la vía de la justicia, por donde sea y como sea,
mintiendo, tratando de transformar a víctimas en victimarios,
intentando llevarme a juicio por el golpe que ellos dieron. Es
increíble lo que vemos, lo que el mundo ve, y hasta me acusan de
delitos de lesa humanidad, por cercenar la libertad de expresión...
y la única expresión masiva es la de ellos, que manipulan y
tergiversan. Esa desesperación los hace equivocarse una y otra
vez. "A pesar de las posiciones de la Comisión Tripartita (Organización
de Estados Americanos, Naciones Unidas, Fundación Carter), que
está trabajando para el diálogo, no ceden muchos sectores. No
quieren diálogo. Han intentado todo. Presiones, chantajes,
trataron de quitarnos la mayoría en la Asamblea. Todo se ha
hecho y se hace. En la Asamblea, mediante presiones y chantajes,
podrían voltear la mayoría, pero jamás van a lograr los dos
tercios que necesitan para enjuiciar al presidente, como intentan
desesperadamente. Sólo podrían afectar el voto de leyes que
necesitamos".