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El dia que el Che fue
ascendido a Comandante
Un dia 21 de Julio, pero de 1957, Fidel asciende al Che al
grado de Comandante del Ejército Rebelde.
Articulo publicado en Agencia AKN
http://www.red-akn.net/
El 21 de julio de 1957 Fidel ascendió al joven internacionalista
al máximo grado del Ejército Rebelde.
Fue en ocasión de la carta de condolencia enviada a Frank País
por la muerte de su hermano Josué. Celia confeccionaba la lista
de quienes debían firmarla y, al llegar al nombre de Ernesto
Guevara, se detuvo por unos instantes y miró a Fidel quien le señaló:
"Ponle comandante". Así lo relató el propio ascendido.
Breve tiempo atrás, el Che había sido promovido a capitán y
nombrado jefe de la primera agrupación guerrillera que nacía de
la columna madre. Tras el victorioso combate del Uvero, el joven
Ejército Rebelde experimentaba un salto de madurez a partir del
incremento de sus efectivos, tanto en hombres como en armamento,
y también en la experiencia combativa y la moral de sus fuerzas.
De ahí la idea del Comandante en Jefe de extender las acciones
de la guerra hacia otros escenarios de la propia Sierra Maestra.
La selección del Che para esta responsabilidad estuvo
fundamentada en los méritos extraordinarios alcanzados desde
fecha tan temprana como Alegría de Pío, donde actuó como
combatiente y atendió a los heridos, incluso, estándolo él
también; demostró desde entonces que en su mente no cabía
dejar abandonado a ningún compañero.
En los restantes combates, el joven internacionalista mostró
poseer una alquimia excepcional: hombre de mucho temperamento,
pasión y voluntad, exigente, meticuloso y frío en los análisis,
objetivo y preciso en sus reflexiones, particularmente a la hora
de adoptar una decisión. Así sobresalieron sus extraordinarias
cualidades de soldado y sus dotes de organizador. Fueron tiempos
de largas y agotadoras marchas, soportando la humedad, la lluvia,
el sereno, el sol agotador y la presencia del asma impenitente. A
esas condiciones adversas, se sobrepuso.
El ejemplo que emanaba de su actitud, su compañerismo, su férrea
disciplina, fueron factores de movilización y de elevación de
la moral en la tropa. A todo ello sumaba la capacidad para
cumplir y hacer cumplir las misiones, las posibilidades para
organizar hasta el detalle, el instinto y proyección de su
pensamiento político.
En ese breve pero intenso lapso, el Che mostró ser un lúcido
intérprete de la estrategia del Comandante en Jefe, quien muy
tempranamente advirtió las posibilidades de aquel joven culto,
inteligente, visionario, guerrero, vio en él un auténtico jefe
político-militar.
El devenir de la guerra y las trascendentales misiones asignadas
por Fidel, entre estas, la Invasión de Oriente a Occidente, la
toma de Santa Clara, corroboraron lo acertado de aquel ascenso a
Comandante.
Al llegar el momento de la construcción de la nueva sociedad
hizo brillar también la estrella de su grado de Comandante.
Desde sus puestos al frente del Banco Nacional de Cuba, del
Ministerio de Industrias y las muy significativas misiones que
cumplió representando a la Revolución cubana por el mundo y en
tribunas internacionales como la de las Naciones Unidas, el
Comandante Ernesto Guevara develó altura de estadista.
A ello sumó la capacidad de ser un hábil constructor y un lúcido
pensador de un socialismo auténtico, surgido de las
peculiaridades nacionales y la potenciación de los resortes
morales de los hombres y mujeres que lo llevaran adelante. Por
todo ello, fue capaz de vislumbrar los graves errores de quienes,
en la vieja Europa, enclaustraron entre los barrotes del dogma el
poder creativo del marxismo- leninismo.
Cuando decidió sentir bajo sus piernas el costillar de Rocinante
y en su carta de despedida renunciaba formalmente, entre otras
responsabilidades, a su grado de militar, no hacía otra cosa que
ser consecuente con su condición de revolucionario cubano.
Eso sí, llevándose en el corazón y la mochila el ejemplo del
amigo entrañable y el jefe, como también el del pueblo que lo
acogió como uno de los suyos. Es por ello que al marcharse, su
estrella de Comandante asumía, además, el simbolismo sin
fronteras del valor moral.
En la lucha contra el imperialismo dondequiera que esté se
inscribe en su visión del Tercer Mundo del cual fue uno de sus más
preclaros líderes. Consecuente con ese ideario se fue a África
y luego a Bolivia con el sueño de una humanidad distinta,
posible y una patria superior, sin fronteras mezquinas.
La decisión de Fidel de ascenderlo a Comandante aquel 21 de
julio de 1957 alcanza en nuestros días una dimensión especial,
porque cuando cayó en La Higuera, el Che subió al escalón más
alto de la especie humana y se alzó, sobre la muerte, con la
estrella de Comandante de América, Comandante de los oprimidos
de la tierra, Comandante de quienes ven en la solidaridad y el
humanismo el destino realizable para el mundo.