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Venezuela: El ejemplo cubano

El Siglo
Si todavía ahora hay quien seriamente pida, y que no sea por lo tanto un
sabihondo como el tal Gerardo Blyde (El Nacional, 15-11-01), una prueba de la
multipolaridad que caracteriza al mundo, creo que haría bien en irse de visita a
Cuba siquiera por unos pocos días. Allí no encontrará mucha gente que piense que
los Estados Unidos son los amos del mundo, puesto que durante casi medio siglo
el pueblo de esa pequeña isla caribeña ha sabido -y logrado con éxito indudable
y creciente- desafiar las iras del supuestamente todopoderoso vecino.
Hasta hace unos diez años, cuando se creía que existía la llamada bipolaridad,
se pensó que todo ello se explicaba por la protección soviética a la revolución
cubana, tanto en lo diplomático y militar como también en el decisivo plano de
la economía. Los hechos han demostrado lo falsa que era esa apreciación. La
verdad es que Washington se ha mantenido en guerra contra Cuba todo el tiempo.
La palabra bloqueo resulta demasiado alcahueta para designar de modo apropiado
el tipo de agresión sufrida por el pueblo cubano de parte de los círculos
monopolistas yanquis.
El complemento de esta verdad es que los cubanos no se han asustado en ningún
momento ante dicha agresión, sino todo lo contrario. Nadie ni nada podría haber
evitado una invasión yanqui si Cuba hubiera sido presa del pánico. De un miedo
como el que actualmente propagan aquí en Venezuela, mediante una agresiva quinta
columna, el Departamento de Estado y el Pentágono. La diferencia está en que la
que tuvieron en Cuba se mudó para Miami, rabiando su impotencia.
Tuve la oportunidad de ver el estado de ánimo del pueblo hermano en la gran
concentración, de un millón de personas aproximadamente, con motivo del 25º
aniversario el pasado 6 de octubre del acto terrorista en Barbados contra una
aeronave cubana, acto ejecutado por agentes de la CIA. Se expresó en esa forma
un ejemplar repudio al terrorismo, sin asomo del menor pánico.
Esto significa un grandioso ejemplo para un mundo aterrorizado por la pandilla
fascista que se ha instalado en Washington. En momentos, precisamente, cuando
Cuba figura bien arriba en la lista de unos 62 países amenazados por esa misma
pandilla, según un comentarista militar citado en primera página del periódico
australiano The Guardian (del 19-9-01), y está a tiro de cañón de los agresores.
Mientras tanto, acá en Venezuela se acobardan los revolucionarios de cartón por
lo que puedan pensar en Washington. Como si con eso se pudiera borrar el nombre
de la Venezuela bolivariana de tal lista. Con cobardía no hay soberanía, está
visto.
Asimismo, en Cuba los medios informativos no reciben órdenes desde ninguna
embajada extranjera para mentir sobre la guerra imperialista en Afganistán, como
está sucediendo aquí. Quienes asistimos allá al congreso de periodistas
latinoamericanos y caribeños dijimos lo que quisimos, sobre cualquier asunto.
Como dice el compañero Tubal Páez Hernández, presidente de la Unión de
Periodistas de Cuba (UPEC), en un mensaje que nos acaba de enviar, "el Congreso
evidenció un deseo de unidad y coordinación como respuesta a los grandes
desafíos de América Latina y el mundo...".
Por eso producen vergüenza, a la vez que lástima por su índole mediocre en lo
intelectual, las ofensas que contra Cuba y su cuerpo de médicos
internacionalistas se lanzan en un "boletín informativo" de la Federación Médica
Venezolana (El Nacional, 4-11-01). Está en línea con la embajada yanqui, claro,
pero también es expresión de la medicina comercializada que acá tenemos, muy
opuesta naturalmente a la medicina humanitaria como la tienen los cubanos.
En fin, el mundo ya sabe que al valiente pueblo cubano no lo logran amilanar ni
los ciclones, y mucho menos un pazguato presidente yanqui.

Jerónimo Carrera, Semanario La Razón, Venezuela