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Dos de los golpistas, alumnos de la Escuela de las Américas de EE.UU.

Los generales Vázquez y Poveda, principales protagonistas del golpe de Estado en Venezuela estudiaron en la institución fundada en 1946. Por allí pasó la mayoría de los dictadores latinamericanos
Martín Sánchez. DE LA REDACCION DE CLARIN.

El jefe del Ejército de Venezuela, general Efraín Vásquez, y el general Ramírez Poveda son actores principales de la escena de la caída de Hugo Chávez, una escena que pareció rescatada del túnel del tiempo, de un tiempo que transcurrió en los años 70, con golpes como el del viernes por aquí, por allá y por todas partes en América latina. Y entonces no es casualidad que ambos hayan sido alumnos de esa tan particular Escuela de las Américas de Estados Unidos, que hoy ostenta otro nombre (Instituto para la Cooperación en Seguridad del Hemisferio Occidental) y, ojalá, otra doctrina.

Por esa mala y no magna escuela, a la que concurrieron entre otros dictadores conocidos los argentinos Leopoldo Fortunato Galtieri y Roberto Viola, anduvo Efraín Vásquez entre enero y diciembre de 1988 cursando el módulo de "oficial de comando y Estado Mayor". Ramírez Poveda visitó ese organismo militar, siempre tan preocupado por las conductas de por aquí, mucho antes, en 1972, época de mucho trabajo de la escuela. Y se recibió de "oficial en mantenimiento de automotores", un eufemismo desopilante si no surgiera de un sitio generador de tragedias.

Ramírez Poveda viajó menos que su compañero de armas para aprender a cuidar autos. Fue hasta Panamá, porque desde 1946, cuando se fundó la escuela, hasta 1984, su sede permaneció en el país que supo presidir el general Manuel Noriega, otro discípulo de la escuela. Después, y como consecuencia del Tratado del Canal de Panamá entre ese país y EE.UU., el establecimiento que "educó" a 60.000 militares de este subcontinente, entre ellos mil argentinos, se trasladó a Fort Benning, del estado norteamericano de Georgia.

Allí fue adonde tuvo que viajar el jefe del ejército, Efraín Vásquez, quien ayer se dio cuenta de que los golpes así están pasados de moda, y pidió al nuevo presidente Carmona que no disolviera el Congreso, porque si no... ¿daba otro golpe?

Aquella Escuela de las Américas fue creada para, primero, generar cuadros que controlaran los movimientos soviéticos. Pero a partir de los 60, justo en la época del happening, el hippismo, y el eslogan paz y amor, la escuela empezó a educar sobre terror a sus alumnos por "culpa" de la Revolución Cubana. Entonces, se empezó a enseñar a aniquilar a la guerrilla.

Por la escuela pasaron once alumnos que casualmente luego se transformaron en dictadores de sus países. A los nombrados Galtieri, Viola y Noriega, se suman los generales bolivianos Hugo Bánzer y Guido Vildoso; el general uruguayo Gregorio Alvarez, protagonista del golpe de 1973 y presidente entre 1981 y 1985; el general peruano Juan Velazco Alvarado; el general guatemalteco Efraín Ríos Montt; el salvadoreño Roberto D'Aubvisson, jefe del escuadrón de la muerte, y quien habría jugado un papel importante en el asesinato del sacerdote Oscar Arnulfo Romero; el ecuatoriano Guillermo Rodríguez y el hondureño Juan Melgar Castro.

También fue un alumno destacado de la escuela nuestro conocido Mohamed Alí Seineldín, quien años atrás originó este comentario de un agregado militar de la Embajada de Estados Unidos en Buenos Aires, que sabía de él por comentarios de los "maestros": "Seineldín es uno de esos tipos que comen serpientes en la selva, agresivos, que sólo encuentran sentido a la vida a través de los excesos". Tiempo después, Seineldín lideró el alzamiento carapintada por el que está preso.

Los propios militares norteamericanos se espantaban con el contenido de la "Doctrina de Seguridad" que se desarrollaba en la escuela. Cuando en 1996 se conocieron once manuales secretos, el espanto llegó a gran parte de la comunidad norteamericana. The Washington Post tituló: "Estados Unidos enseña a torturar".

Esos manuales hablaban de "instrucciones para torturar", pero también de "ejecuciones, coerciones ilegales y desapariciones". El Americas Watch, la organización de derechos humanos más grande del mundo, denunció reiteradas veces a la escuela. Pero la escuela sigue, aunque cambió... el nombre.

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