Diez
millones de colombianos pasan hambre
Carlos Ricardo Escobar
Desde Colombia.
La anterior cifra fue presentada por la agencia
de la ONU en Colombia: el
25% de la población colombiana no recibe la
cantidad suficiente de
alimentos requeridos para su subsistencia. De
ellos, tres millones son
niños, otros tres campesinos y el resto
colombianos sin empleo (21% de la
población en edad de trabajar).
Las indicadores de bienestar del país son dramáticos,
mucho más cuando los
diferentes gobiernos han sido obsecuentes en la
aplicación de las
"recetas" del Fondo Monetario
Internacional. El empobrecimiento general es
evidente y al contrario de lo planteado por los
gurús de la economía
internacional, aumenta el porcentaje de población
por debajo de la línea
de miseria, actualmente valorado en más del 20 %
de la población.
La culpa se le ha asignado a muchos factores: la
mala situación de los
precios del café, la "pereza" de los
trabajadores, la infaltable carga
prestacional, por lo cual el gobierno presentará
un proyecto de Reforma
Pensional, según los dictámenes del FMI, que
recortará aún más los
ingresos de los trabajadores, aumentará sus
aportes para la Seguridad
Social y disminuirá los beneficios de los
pensionados.
De igual manera, contrariando lo expresado en la
Constitución, no se
realizó el aumento de salarios a los empleados
del sector oficial en la
cifra del costo de vida del año anterior, como
una nueva treta de los
financistas, descargando en hombros de los
trabajadores la crisis producto
de la corrupción y los manos manejos, en los
cuales cada vez son más
notorios los amigos y familiares de altos
dignatarios del gobierno.
En ese panorama, la situación de las
negociaciones de Paz con la
Insurgencia y el apoyo velado y evidente a las
Autodefensas, se convierte
en una contradicción. El asesinato hace tres días
de 30 personas en la
zona rural de la ciudad de Buga, en zona de
influencia de uno de los
Batallones del Ejército, así como los muchos
asesinatos de dirigentes
sindicales y de gentes humildes, son un mentís
al interés y los esfuerzos
por garantizar una vida digna a los colombianos.
Los menos, simplemente
están interesados en continuar obteniendo
beneficios económicos, sin
importar los medios ni las consecuencias.
Tomado de La insignia |
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