Eduardo
Galeano - Dicen las paredes
En el sector infantil de la Feria del Libro, en
Bogotá:
El locóptero es muy veloz, pero muy lento.
En la rambla de Montevideo, ante el rio-mar:
Un hombre alado prefiere la noche.
A la salida de Santiago de Cuba:
Como gasto paredes recordándote.
Y en las alturas de Valparaíso:
Yo nos amo.
En Buenos Aires, en el puente de La Boca:
Todos prometen y nadie cumple. Vote por nadie.
En Caracas, en tiempos de crisis a la entrada de
uno de los barrios más pobre:
Bienvenida clase media.
En Bogotá, a la vuelta de la Universidad
Nacional:
Dios vive.
Y debajo, con otra letra:
De puro milagro.
Y también en Bogotá:
¡Proletarios de todos los países, uníos!
Y debajo, con otra letra:
(Último aviso.)
En Montevideo, en el barrio Brazo Oriental:
Estamos aquí sentados, mirando cómo nos
matan los sueños.
Y en la escollera, frente al puerto montevideano
del Buceo:
Mojarra viejo: no se puede vivir con miedo
toda la vida.
En letras rojas, a lo largo de toda una cuadra de
la avenida de Colón, en Quito:
¿Y si entre todos le damos una patada a esta
gran burbuja gris?.
En pleno centro de Medellín:
La letra con sangre entra.
Y abajo firmando:
Sicario alfabetizador.
En la ciudad uruguaya de Melo:
Ayude a la policía: Tortúrese.
En un muro de Mesatepe, en Nicaragua, poco después
de la caída del dictador Somoza:
Se morirán de nostalgia, pero no volverán.
En la Facultad de Ciencias Económicas, en
Montevideo:
La droga produce amnesia y otras cosas que no
recuerdo.
En Santiago de Chile, a orillas del río Mapocho:
Bienaventurados los borrachos, porque ellos
verán a Dios dos veces.
En Buenos Aires, en el barrio de Flores:
Una novia sin tetas más que novia es un
amigo.
Eduardo Galeano - El libro de los abrazos |
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