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Dando una lección a Nicaragua

Por Noam Chomsky

No fue solo El Salvador el que fue ignorado por los medios de comunicación
de masas de EEUU durante los años 70. En los 10 años previos al
derrocamiento del dictador nicaragüense, Anastasio Somoza, en 1979, la
televisión americana –todas las cadenas- dedicaron exactamente una hora a
Nicaragua, y fue exclusivamente al terremoto de Managua en 1972.De 1960 a 1978,
el New York Times publicó tres editoriales sobre Nicaragua. No es que no estuviera
pasando nada allí – es que lo que estaba pasando no era digno de atención.
Nicaragua no tenia la mas mínima importancia, no ser que el tiránico mandato
de Somoza fuera desafiado.
Cuando su mandato fue amenazado por los Sandinistas, a finales de los años
70, los Estados Unidos primero intentaron instituir lo que se llamó
"Somocismo (Somoza-ismo) sin Somoza"—es decir, el sistema corrupto entero
intacto, pero con algún otro en la cumbre. Eso no funcionó, así que el
presidente Carter intentó mantener la Guardia Nacional de Somoza como
elemento base del poder de Estados Unidos.
La Guardia Nacional siempre había sido notablemente brutal y sádica. En
junio de 1979 había llevado a cabo atrocidades masivas en la guerra contra
los Sandinistas, bombardeando barrios residenciales en Managua, matando
decenas de miles de personas. En aquellos momentos, el embajador de
Estados Unidos mandó un telegrama a la Casa Blanca diciendo que seria
"desaconsejable" indicar a la Guardia que detuviera los bombardeos por que
eso obstaculizaría la política de mantenerles a ellos en el poder y a los
Sandinistas fuera de el.
Nuestro embajador en la Organización de Estados Americanos también habló a
favor del "Somocismo sin Somoza", pero la OEA rechazó la sugerencia a la
primera. Unos cuantos días después Somoza voló a Miami con lo que quedaba
del tesoro nacional de Nicaragua, y la guardia se desmoronó.
La administración Carter sacó del país a varios comandantes de la Guardia,
en aviones marcados con la Cruz Roja (crimen de guerra), y comenzó a
reconstituir la Guardia en las fronteras de Nicaragua. También Utilizaron
a Argentina como apoderado (en aquella época, Argentina estaba bajo el
mandato de Generales Neo-Nazis, pero éstos descansaron un poquito de
torturar y asesinar a su propia población para ayudar a restablecer la
Guardia –que pronto seria rebautizada como "La Contra" o "Los Luchadores
de la Libertad").
Reagan los utilizó para lanzar una guerra terrorista a gran escala sobre
Nicaragua, junto con una guerra económica que fue todavía mas letal.
También intimidamos a otros países, para que no tampoco mandaran ayuda.
Y aun así, a pesar de los niveles astronómicos de apoyo militar, los
Estados Unidos fracasaron en la creación de una fuerza militar en
Nicaragua. Lo cual es bastante sorprendente, si se piensa. Ninguna
guerrilla real en ningún lugar del mundo ha tenido jamas recursos, ni
siquiera remotamente parecidos, a los que los Estados Unidos dio a La
Contra. Seguramente se podría empezar una guerra de guerrillas en las
regiones montañosas de los Estados Unidos con una financiación similar
¿Porque llegaron los Estados Unidos a tales extremos en Nicaragua? La
Organización Internacional para el Desarrollo, OXFAM, explico las
verdaderas razones, al declarar que, después de su experiencia de trabajo
en 76 países en vías de desarrollo " En Nicaragua la fuerza del compromiso
del gobierno....para mejorar las condiciones de la gente y fomentar su
participación activa en el proceso de desarrollo , fue excepcional".

De los cuatro países de Centro América, dónde Oxfam tiene presencia
significativa (El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua) solo en
Nicaragua se hizo un esfuerzo significativo para solucionar la desigualdad
en la propiedad de la tierra y extender la salud, la educación y los
servicios agrarios a las familias campesinas pobres.
Otros organismos dieron una explicación similar. A principios de los 80,
el Banco Mundial calificó como "éxitos extraordinarios" sus proyectos en
algunos sectores de Nicaragua, mejor que "en ningún otro lugar del mundo".
En 1983 el Banco de Desarrollo Interamericano, llegó a la conclusión que
"Nicaragua ha hecho un notable progreso en el sector social, sentando las
bases para un desarrollo socioeconómico a largo plazo".
El éxito de las reformas Sandinistas aterrorizó a los dirigentes de
Estados Unidos. Ya sabían que –como dijo Jose Figueres, el padre de la
democracia Costarricense –"por primera vez, Nicaragua tiene un gobierno
que se preocupa por su gente" (Aunque Figueres fue la figura democrática
mas importante de Centroamérica durante cuarenta años, sus inaceptables
puntos de vista sobre la realidad, fueron completamente censurados en los
medios de comunicación de Estados Unidos)
El odio que provocaron los Sandinistas por intentar dirigir los recursos a
los pobres (y debido a que casi lo consiguen) fue realmente sorprendente
para poder ser admirado. Casi todos los políticos compartían esto,
alcanzando casi niveles de histeria.
Ya en 1981, un miembro del Departamento de Estado se jactaba de que "
conseguiríamos conseguiremos convertir a Nicaragua en la Albania de
Centroamérica" –es decir, pobre, aislada y políticamente radical– a fin de
que el sueño sandinista de crear un modelo político nuevo, y mas ejemplar
para América Latina quedara en ruinas.
George Shultz se refirió llamo a los Sandinistas como un "cáncer, aquí
mismo, en nuestro continente", que tiene que ser destruido. En el otro
extremo del espectro político, un líder liberal del Senado, Alan Cranston,
dijo que si no hubiera posibilidad de destruir a los Sandinistas, entonces
deberíamos dejarles "cocerse en su propia salsa".
Así las cosas, los Estados Unidos lanzaron un ataque en tres frentes
contra Nicaragua. Primero, ejercitamos una gran presión para que el Banco
Mundial y el Banco de Desarrollo Interamericano cancelaran todos sus
proyectos y su ayuda.
Segundo, lanzamos la guerra de "La Contra" junto con una guerra económica
ilegal, para acabar lo que Oxfarm había llamado con razón "La amenaza del
buen ejemplo". Los salvajes ataques terroristas de La Contra, contra
"blancos débiles", bajo las ordenes de los Estados Unidos, ayudaron junto
con el boicot, a acabar con cualquier esperanza de desarrollo económico y
de reforma social. El Terror americano aseguró que Nicaragua no pudiera
desmovilizar su ejercito y que tuviera que desviar sus lamentablemente
pobres y limitados recursos a reconstruir las ruinas que iban dejando los
dictadores apoyados por Estados Unidos y los crímenes de la era Reagan.
Una de las corresponsales mas respetadas de Centroamérica, Julia Preston
(que entonces trabajaba para el Boston Globe) informó que "Funcionarios de
la Administración habían dicho que estaban contentos de ver como La Contra
debilitaba a los Sandinistas forzándoles a desviar sus escasos recursos
para la guerra, y no para programas sociales". Esto es muy importante, ya
que los programas sociales eran el cogollo del buen ejemplo que hubiera
infectado a otros países en la región, y erosionado el sistema Americano
de explotación y latrocinio.
Incluso rechazamos mandar ayuda humanitaria. Después del terremoto de
1972, los Estados Unidos mandaron una gran cantidad de ayuda a Nicaragua,
la mayoría de la cual fue robada por nuestro amiguete Somoza. En Octubre
de 1988, un desastre natural aún peor golpeó Nicaragua – el huracán Joan.
No mandamos ni un céntimo, porque si lo hubiéramos hecho, probablemente
hubiera llegado a la gente, no solo a los bolsillos de algún ricachón
asesino. También presionamos a nuestros aliados para que mandaran muy
poquita ayuda.
Este huracán devastador, con su favorable expectativa de hambruna de la
población y daño ecológico a largo plazo, rentabilizó nuestros esfuerzos.
Queríamos que los Nicaragüenses se murieran de hambre y así poder acusar a
los Sandinistas de mala gestión económica. Puesto que no los teníamos bajo
nuestro control los nicaragüenses tenían que sufrir y morir.
Tercero, utilizamos una diplomacia fraudulenta para aplastar Nicaragua.
Como escribió Tony Avirgan en la revista Costarricense Mesoamerica, "Los
Sandinistas cayeron debido a la estafa perpetrada por el Presidente de
Costa Rica, Oscar Arias, y otros presidentes de Centroamérica, lo que les
costó las elecciones de Febrero de 1990".
Para Nicaragua, el plan de paz de Agosto de 1987, fue un buen acuerdo,
escribe Avrigan: "Ellos adelantarían las elecciones nacionales programadas
en unos cuantos meses y permitirían la observación internacional, como
hicieron en 1984, " a cambio La Contra se desmovilizaría y terminaría la
guerra ....." El gobierno nicaragüense hizo lo que se le pedía en el plan
de paz, pero nadie presto la mas mínima atención .
Arias, la Casa Blanca y el Congreso nunca tuvieron la más mínima intención
de llevar a cabo ningún aspecto del plan. Los Estados Unidos virtualmente
triplicaron los vuelos de abastecimiento de la CIA a La Contra. En un par
de meses, el acuerdo de paz estaba totalmente muerto.
Cuando empezó la Campaña Electoral, los Estados Unidos dejaron bien claro
que el embargo que estaba estrangulando el país, y el terror de La Contra
continuarían si los sandinistas ganaban las elecciones. Tienes que ser
alguna clase de Nazi o un Estalinista no reformado para considerar que
unas elecciones que se desarrollan bajo esas condiciones son libres o
justas, y al sur de la frontera muy pocos sucumbieron a tal ilusión.
Si nuestros enemigos nos hubieran hecho alguna vez algo parecido..... dejo
a vuestra imaginación la reacción de la prensa. Lo mas sorprendente de
todo es que los sandinistas consiguieran un 40% de los votos, mientras que
los titulares del New York Times proclamaban que los Americanos estaban
"unidos en el jubilo" por esta "Victoria del juego limpio de los Estados
Unidos".
Lo que han conseguido los Estados Unidos en Centroamérica, durante los
últimos 15 años es una terrible tragedia, no solo debido al espantoso
coste humano, sino porque una década atrás hubo posibilidades para un
progreso real hacia una democracia significativa, que cumpliera las
necesidades humanas, con probable éxito é en el Salvador, Guatemala y
Nicaragua.
Esos esfuerzos podrían haber funcionado y podrían haber dado importantes
lecciones a otros países que sufrían problemas similares – esto era lo que
de verdad los estrategas de Estados Unidos temían. La amenaza ha sido
abortada con éxito, quizás para siempre.




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