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Ernesto Che Guevara - La juventud y la revolución
Compañeros:
Hace un tiempo fui invitado por la organización de la juventud
para cerrar un ciclo de conferencias, de actos con que la
juventud daba señales visibles digamos de vida en el marco de la
acción política del ministerio.
Me interesaba hablar con ustedes, expresarles algunos puntos de
vista, porque muchas veces he tenido una actitud crítica frente
a la Juventud, no como juventud, sino como organización, y esa
actitud crítica no se ha visto respaldada en general por la
proposición de soluciones prácticas; es decir, que ha sido un
poco la tarea del franco-tirador, tarea que no concuerda con otra
serie de deberes que tengo incluso como miembro de la dirección,
del secretariado del Partido, etcétera. Había algunos problemas
de concepto de lo que debe ser una organización juvenil, con los
cuales nunca hemos estado totalmente de acuerdo. Y siempre hemos
encontrado en la Juventud como organización un aspecto
mecanicista que en nuestro concepto es lo que le impedía ser la
verdadera vanguardia.
Después, naturalmente, todos estos problemas han venido discutiéndose
durante mucho tiempo. La Juventud incluso nació bajo nuestra
jefatura directa, en su primer embrión, cuando se organizaron
los Jóvenes Rebeldes, dependientes del Departamento de Instrucción
del Ejército. Después se separó, adquiriendo una característica
política propia.
Habíamos tenido una actitud crítica de la Juventud, y esa
actitud no había estado siempre unida a la proposición de un
sistema de trabajo concreto.
[
] la insistencia que continuamente les he hecho, es para
que no dejen de ser jóvenes, no se transformen en viejos teóricos,
o teorizantes, conserven la frescura de la juventud, el
entusiasmo de la juventud. Sean capaces de recibir las grandes
consignas del Gobierno, transformarlas internamente, y
convertirse en motores impulsores de todo el movimiento de masa,
marchando a la vanguardia. Para eso hay que saber seleccionar cuáles
son los grandes aspectos sobre los cuales el Gobierno insiste,
Gobierno que es representación del pueblo por un lado y es
Partido al mismo tiempo por otro.
Por otra parte, hay que balancear, y jerarquizar. Estas son las
tareas que debe cumplir la juventud. Ahora ustedes han hablado de
la revolución técnica. Este es uno de los aspectos más
importantes, de las tareas más concretas, más adaptadas a la
mentalidad de la juventud. Pero la revolución técnica no puede
irse sola, porque revolución técnica está sucediendo en el
mundo [...]
En los Estados Unidos hay una revolución técnica, en Francia
hay una tremenda revolución técnica, en Inglaterra, en la República
Federal Alemana, y no tienen nada de países socialistas.
Entonces, la revolución técnica debe tener un contenido de
clase, un contenido socialista, y para eso se necesita que haya
en la Juventud la transformación necesaria para que sea.auténtico
e se motor impulsor; es decir, se vayan liquidando todos los
resabios de la vieja sociedad que ha muerto. No se puede pensar
en la revolución técnica sin pensar al mismo tiempo en una
actitud comunista ante el trabajo, y eso es sumamente importante.
Si no hay actitud comunista frente al trabajo, no hablen de
revolución técnica socialista.
Eso es simplemente el reflejo en Cuba de la revolución técnica
que se está operando por los grandes cambios ocurridos a raíz
de los últimos inventos y descubrimientos de la ciencia. Estas
son cosas que no pueden estar separadas, y la actitud comunista
ante el trabajo consiste en los cambios que van ocurriendo en la
mente del individuo, cambios que necesariamente serán largos y
que no se puede aspirar a que sean completos en un corto período,
en los cuales el trabajo ha de ser lo que todavía es hoy, esa
obligatoriedad compulsiva social, para transformarse en una
necesidad social. Es decir, que la transformación, la revolución
técnica, dará a cada uno la oportunidad de llegar
aproximadamente a lo que más le interesa en la vida, en sus
trabajos, investigaciones, estudios, de todo tipo.
Pero para eso hay que pasar todo un proceso largo, y ese proceso
se va creando en hábitos adquiridos mediante el trabajo
voluntario, por ejemplo. [...] Ahora, lo importante es que una
parte de la vida del individuo que se entrega a la sociedad sin
esperar nada, sin retribución de ningún tipo, y solamente en
cumplimiento del deber social. Allí empieza a crearse lo que
después, por el avance de la técnica, por el avance de la
producción y de las relaciones de producción, alcanzará un
tipo más elevado, se convertirá en la necesidad social.
Si todos son capaces de unir la capacidad para transformarse
internamente en cuanto a los estudios, ante la actitud frente a
la nueva técnica, y al mismo tiempo la capacidad para rendir en
su puesto de trabajo como vanguardia, avanzaremos. Y
acostumbrarse a hacer del trabajo productivo, poco a poco, algo
que dignifica tanto, que se convierte de momento, y a través del
tiempo, en una necesidad, entonces serán automáticamente
vanguardias, dirigentes de la Juventud, y no tendrán nunca que
plantearse qué hacer. Harán simplemente lo que en un momento
dado luzca lo más lógico. No tendrán que buscar qué es lo que
a la juventud le va a gustar.
Ustedes serán auténticamente juventud y representación de lo más
avanzado de la juventud. No tengan nunca miedo, los que son jóvenes,
jóvenes de espíritu sobre todo, de preocuparse de qué es lo
que hay que hacer para agradar. Simplemente hacer lo que sea
necesario, lo que Iuzca lógico en un momento dado. Allí la
juventud será dirigente.
Porque el socialismo ahora, en esta etapa de construcción del
socialismo y el comunismo, no se ha hecho simplemente para tener
nuestras fábricas brillantes, se están haciendo para el hombre
integral, el hombre debe transformarse conjuntamente con la
producción que avance, y no haramos una tarea adecuada si
solamente fuéramos productores de artículos, de materias primas,
y no fuéramos a la vez productores de hombres.
Aquí está una de las tareas de la Juventud, impulsar, dirigir
con el ejemplo la producción del hombre del mañana, y en esa
producción y en esa dirección está incluida la producción
propia, porque nadie es perfecto ni mucho menos, y todo el mundo
debe ir mejorando sus cualidad mediante el trabajo, las
relaciones humanas, el estudio profundo, las discusiones críticas,
todo eso es lo que va transformando a la gente. [...]
Esas son las tareas, y lo fundamental es que la juventud
comprenda dónde está situada, y cuál va a ser su tarea
fundamental. Que no la jerarquice más allá de lo que deba, que
no se considere el centro de todo el universo socialista, pero sí
se analice un eslabón importante, muy importante, que es el
eslabón que apunta al porvenir.
Discurso en la clausura del seminario "La juventud y la
Revolución ", organizado por la UJC del Ministerio de
Industrias, 9 de mayo de 1964. Ob. cit., t. 2, pp. 308-318.