| Ernesto
Che Guevara - Carta a sus padres Queridos viejos:
Otra vez siento bajo mis talones el costillar de
Rocinante, vuelvo al camino
con mi adarga al brazo.
Hace de esto casi diez años, les escribí otra
carta de despedida. Según
recuerdo, me lamentaba de no ser mejor soldado y
mejor médico; lo segundo ya
no me interesa, soldado no soy tan malo.
Nada ha cambiado en esencia, salvo que soy mucho
más consiente, mi marxismo
está enraizado y depurado. Creo en la lucha
armada como única solución para
los pueblos que luchan por liberarse y soy
consecuente con mis creencias.
Muchos me dirán aventurero, y lo soy, sólo que
de un tipo diferente y de los
que ponen el pellejo para demostrar sus verdades.
Puede ser que ésta sea la definitiva. No lo
busco pero está dentro del cálculo
lógico de probabilidades. Si es así, va un último
abrazo.
Los he querido mucho, sólo que no he sabido
expresar mi cariño, soy
extremadamente rígido en mis acciones y creo que
a veces no me entendieron. No
era fácil entenderme, por otra parte, créanme,
solamente, hoy. Ahora, una
voluntad que he pulido con delectación de
artista, sostendrá una piernas
fláccidas y unos pulmones cansados. Lo haré.
Acuérdense de vez en cuando de este pequeño
condotieri del siglo XX. Un beso a
Celia, a Roberto, Juan Martín y Patotín, a
Beatriz, a todos. Un gran abrazo de
hijo pródigo y recalcitrante para ustedes.
Ernesto
|