
PORTADA-ARTICULOS-NOVEDADES-NUESTRA HISTORIA-LUCHA-MUSICA-ESPECIALES-CULTURA-PAISES
América Latina, ¿Adiós?
Emir Sader
Servicio Informativo "alai-amlatina"
Para el mundo, América Latina nació en el Siglo XX. Antes, poco
o casi nada sobre el continente tenía importancia para el mundo.
Al inicio del siglo pasado, algunos grandes acontecimientos
hicieron al mundo "descubrir" América Latina y, a América
Latina descubrirse a sí misma. El primero fue la masacre de la
Escuela Santa María de Iquique, en el norte de Chile, en la que
millares de trabajadores mineros fueron fusilados directamente
desde el navío en el que estaban los "negociadores"
del gobierno chileno debido a la huelga de los trabajadores. Las
calles de Iquique borboteaban sangre por las calzadas, el
gobierno demostraba que no podía tolerar la paralización de la
principal actividad económica del país, controlada por empresas
norteamericanas.
Pocos años después, explotó la mayor revolución social del
continente hasta ese entonces, la revolución mexicana, de Zapata
y Pancho Villa; revolución que marcó la pauta para los
movimientos populares durante medio siglo en América Latina, su
carácter nacionalista, agrario y anti- imperialista. También en
la segunda década del siglo, en Córdoba, Argentina, surgió la
primera reforma universitaria, un movimiento que planteaba el
tema de la democratización de la educación y de la incorporación
del movimiento estudiantil a las movilizaciones sociales que
vendrían a generalizarse en las décadas siguientes.
El continente advertía que el nuevo siglo sería un siglo de
revoluciones y contra-revoluciones. Fue el siglo en el que los países
del continente protagonizaron uno de los más importantes
movimientos históricos del capitalismo, la industrialización de
los países de la periferia, rompiendo la dicotomía que
identificaba a los países ricos con la industrialización y a
los países de la periferia con las economías agrarias. Fue
también el período del surgimiento de proyectos nacionales, de
economías orientadas hacia el mercado interno, de la construcción
de liderazgos y de partidos populares con ideologías de raíces
nacionales. También de movimientos revolucionarios que siguieron
a la revolución mexicana, como la salvadoreña de Farabundo Martí,
la nicaragüense de Augusto César Sandino, la boliviana de 1952,
hasta que estalló la más importante de todas, la revolución
cubana, de Fidel Castro y el Che Guevara.
Paralelamente, la cultura latinoamericana se apuntalaba con
perfil propio, conquistando su propio espacio en el escenario
mundial. Premios Nobel de Literatura, como los de la poeta
chilena Gabriela Mistral y del novelista guatemalteco Miguel Ángel
Asturias anunciaban el surgimiento del llamado "boom"
latinoamericano, que más allá de Gabriel García Márquez,
Julio Cortázar, Mario Vargas Llosa, reveló al mundo a Jorge
Luis Borges, Guimaraes Rosa, Carlos Drummond de Andrade, entre
otros tantos, además de la afirmación de la pintura
latinoamericana.
Esa gran aventura latinoamericana del Siglo XX desembocó en el
giro liberal de las dos últimas décadas del siglo y de la
entrada a uno nuevo. Nunca un modelo se generalizó tanto en el
continente y nunca un modelo fracasó tan estrepitosamente en la
historia del continente como el modelo neoliberal. Los resultados
están a la vista:
retroceso en los grados de industrialización avanzados,
debilitamiento general de los sistemas políticos, polarización
y exclusión social como nunca antes América Latina había
conocido, desempleo récord, entrega del destino de los países
del continente al Fondo Monetario Internacional.
Decadencia que se extiende a varios otros planos. Tal el caso de
la penetración de la influencia cultural norteamericana como
nunca antes había existido, mercantilización de la vida y de la
mentalidad de amplios estratos de la población, debilitamiento
de los proyectos con raíces en los países y en la realidad
continental, violencia cotidiana, desestructuración social y
comunitaria, empobrecimiento de la educación y de la salud pública,
crisis generalizadas y extensión del desaliento y de la baja
auto-estima.
La América Latina, nacida para el mundo en el siglo XX, ¿murió
en este comienzo del siglo XXI? Si continúa sometiéndose al FMI
y a los bancos internacionales, si no afirma su identidad e
integración ante la agresiva política de Estados Unidos, si no
renueva sus proyectos y liderazgos, si no fomenta su cultura y
todas sus formas de expresión popular, habremos regresado a lo
que fuimos hasta el siglo XIX. Se acabó la fase de los
mandatarios neoliberales, tipo Menem, Fujimori, FHC. ¿Quién los
substituirá? Las elecciones próximas del Brasil y de la
Argentina pueden ser ese marco de renovación o un paso más
hacia el camino a la tumba.