
PORTADA-ARTICULOS-NOVEDADES-NUESTRA HISTORIA-LUCHA-MUSICA-ESPECIALES-CULTURA-PAISES
Uruguay en el Plan Cóndor:
Estados Unidos confirma la historia no oficial
Brecha. Uruguay, septiembre del 2001
La divulgación, en Washington,
la semana anterior, de documentos secretos del Departamento de
Estado referidos a las comunicaciones del embajador en Buenos
Aires sobre las persecuciones, torturas y asesinatos de comandos
militares uruguayos contra refugiados en Argentina, a mediados de
1976,
tuvo el carácter de una verdad revelada, en momentos en que
familiares de desaparecidos iniciaban acciones judiciales contra
esos militares y cuando el gobierno uruguayo se aprestaba a
denegar, al juez argentino Rodolfo Canicoba Corral, la detención
preventiva del teniente general Julio César Vadora, comandante
del Ejército uruguayo en el período más sangriento de la
represión en Argentina y jefe, según la cia y el Departamento
de Estado, de la sección uruguaya del Plan Cóndor.
Los documentos desclasificados, obtenidos por el chileno Carlos
Osorio, responsable de la búsqueda y clasificación de
materiales sobre seguridad nacional en la Universidad de
Washington, ponen en evidencia el conocimiento que el gobierno de
Estados Unidos tenía sobre las actividades del Cóndor. Uno de
esos documentos, firmado por el embajador Robert Hill, informaba
a su colega en Montevideo, Ernest Siracusa, que "un grupo de
uruguayos recientemente secuestrados y luego liberados en la
Argentina pudieron reconocer y nombrar a oficiales de seguridad
uruguayos que están desarrollando operaciones conjuntas con
oficiales argentinos contra los refugiados de una manera muy
activa en Buenos Aires". El embajador también informaba que
"uno de los agentes que coordinaba los operativos en la
Argentina, Campos Hermida, fue entrenado por la Oficina de
Seguridad Pública de Estados Unidos y trabajó con Dan Mitrione",
el agente de la cia ejecutado por los tupamaros en 1970. Uno de
los documentos divulgados por
Osorio revela que Campos Hermida participó en un curso de
diciembre a abril de 1971 sobre investigaciones criminales y
seguridad, en Estados Unidos; muchos de los agentes de
inteligencia uruguayos que trabajaban con Campos Hermida también
recibieron becas para especializarse en
"investigación de actividades terroristas".
Carlos Osorio asignaba importancia al documento en el que se
mencionaba por primera vez al Organismo Coordinador de
Operaciones Antisubversivas (ocoa), e hizo referencia a otro,
fechado en 1977, en el que se anunciaba la disolución de ese
organismo. En realidad, la disolución de la ocoa fue mencionada
por el embajador Siracusa (cuya simpatía por la dictadura era
inocultable) en un cable en el que se adelantaba que el régimen
comenzaba a cambiar su política de derechos humanos. Además de
la disolución de la
ocoa, Siracusa anunciaba la inminente aprobación de una ley de
amnistía y reducción de penas. Ninguno de los anuncios del
embajador se cumplieron en 1977; no fueron más que un esfuerzo
por contrarrestar la imagen deteriorada del gobierno y las
sospechas, en el flamante gobierno de James Carter, sobre los
planes para asesinar en Washington al congresista Edward Koch,
autor de la enmienda que suspendió la ayuda militar a Uruguay (véase
BRECHA, 30-VIII-01, páginas 8 y 9).
Se espera que en el correr de setiembre el Departamento de Estado
proceda a desclasificar unos 5.000 documentos referidos a la
represión en Argentina, donde habría abundantes referencias a
la coordinación con Uruguay. En julio de 1976 el Departamento de
Estado ya tenía conocimiento de que José Gavazzo habría
participado en los asesinatos de Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez
Ruiz (véase BRECHA, 24-VIII-01).